-El Himno
Nacional nació por un decreto de la Asamblea
del Año XIII (decreto del 6 de marzo de 1813) el 11 de mayo de 1813: era un
poema de nueve estrofas y un coro, escrito en octavas decasilábicas y su
ejecución tomaba unos veinte minutos de duración. La letra pertenece a Vicente López y Planes, y la escribió
de manera gratuita. La música es de Blas
Parera y cobró sus honorarios por hacerlo.
Vicente López y Planes compuso el Himno en una noche.
-La Asamblea del Año XIII designó a Blas Parera
para musicalizar los versos de la
Canción Patria, escrita por López y Planes. Y así lo hizo entre el 12 y 28 de
mayo de aquel año. Según el análisis de músicos expertos, sostienen que nuestro
Himno Nacional es uno de los más hermosos del mundo, aunque no por la maestría
de Blas Parera ya que tomó fragmentos de música de autores clásicos,
especialmente de Mozart. En su
defensa se puede aducir la falta de tiempo con que contó el maestro de piano
para componer la música, dada la urgencia del encargo.
La Asamblea del Año XIII aprobó la "única marcha nacional el 11 de mayo de 1813.
-Históricamente, no existe acuerdo unánime
respecto del lugar donde el Himno Nacional fue ejecutado por primera vez.
Algunas fuentes sostienen que el debut de la obra se produjo el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la
Pirámide de Mayo, cantado por los alumnos de la escuelita del maestro Rufino
Sánchez. Y que el mismo día, por la noche, se entonó en el Coliseo Provisional. Esta versión se fundamenta en que, tratándose
de un encargo gubernamental de tamaña dimensión, difícilmente su estreno se
confinara a un ámbito reducido. Esta aclaración resulta necesaria ya que la
tradición cuenta que el Himno Nacional tuvo su estreno en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, dama de
la sociedad porteña de la época.
Mariquita Sánchez de Thompson interpretando el Himno.
-La adaptación
actual es obra del maestro español Juan
Pedro Esnaola quien modifica la música del Himno (ya que la partitura
original se halla extraviada) hacia 1860. Proveniente de España en 1822, se
radicó en Buenos Aires, convirtiéndose en el músico “oficial” de Juan Manuel de Rosas. Entre 1847 y 1849 Esnaola hizo un primer arreglo del Himno Argentino que luego
le serviría para hacer una versión propia en 1860, encargada por el director de
Bandas Militares, Francisco Faramiñan.
En 1909, por decreto, se había
establecido que se cantara en los actos oficiales una versión reducida de la Canción Patria, debido a que la
original duraba unos 20 minutos. A
partir de 1928 se convirtió en la versión oficial del Himno Nacional que en la
actualidad se canta.
Dejo un versión hermosa del Himno según letra enviada por el Archivo Histórico de la Nación.
El siguiente link los llevara a una revista on line creada y editada con alumnos de la escuela Media de la Florida. Dpto. Cruz Alta de la Provincia de Tucumán. Esta basada en un tema de la materia Formación Ética y Ciudadana:los derechos económicos y sociales en el marco del certamen "Manos Jóvenes escriben en grande" de la Fundacion Democracia del Circulo de legisladores Nacional del congreso de la nación Argentina. , y que recibiera premio sudamericano.
La
revolución industrial trajo aparejado
una “organización fabril de la producción” que se regó como pólvora tanto en
Europa continental como en Estados Unidos sentando la base del surgimiento de
dos actores sociales: Los Obreros y los Industriales. Esto van a cambiar
la fisonomía social en una relación de poder despareja, ambos no dejan de ser
dos protagonistas de la nueva sociedad capitalista moderna aunque uno imponga y
el otro soporte. Aunque cabe
destacar que esta conflictividad social no fue de origen con la Revolución Industrial ya en el Antiguo Régimen era bastante frecuente que estallaran motines por la carencia de alimentos y por la presión fiscal que soportaba en tercer estado(Estado Llano). La represión era la respuesta pero de por medio había luego una especie de concesión precaria. Lo que trajo la industrialización fue además de la nueva concepción de obrero proletario fue una nueva forma de acción y de conflicto social, que nació de manera confusa en cuanto a sus obejtivos pero que con la maduracion de los grupos oprimidos fueron evolucionando a organizaciones de resistencia y exigencia de derechos.
Los trabajadores antes, a partir, y después de la Revolución Industrial.
Antes
del boom de la fábrica la producción de textiles se hacía mediante un sistema “a
domicilio” en el campo mientras que en las ciudades funcionaba el llamado “gremio”
de artesanos. La organización de dichos gremios era de alguna manera jerárquica
pues el “Maestro” ocupaba un lugar privilegiado o destacado pues era el que conocía el oficio y poseía
experiencia y técnica, luego seguían los “oficiales” y al final de la
escalera gremial estaban los “aprendices”. Sin embargo a pesar de estas
diferencias internas y a los fines de producción mantenían una identidad común,
con un estilo de vida comunitario (vivían juntos en el edifico que
trabajaban) compartían rituales, fiestas;
cada gremio se distinguía por sus propios símbolos (poseían una
identificación clara y una pertenencia al grupo) lo que reforzaba la unidad del
gremio.
Era
común que dentro del gremio el Maestro asumiera el rol de “protector”
de sus discípulos y de la familia de estos, los cuales respondía con trabajo y
dependencia.
En cuanto a los campesinos que tejían para los
comerciantes de la ciudad también formaban sus propias comunidades, había una
tendencia a la conformación de grupos para lograr la seguridad y la estabilidad
existencial.
En
ambos caso se puede percibir que el “sentimiento de pertenencia” a una
comunidad pero también una tendencia
a la dependencia y una formación jerarquizada dentro de cada formación social. Pero
esta conformación identitaria les brindaba seguridad y trabajo conjunto, una
especie de protección a cambio de trabajo y dependencia.
A
partir de la aparición de las fábricas la forma de vida comunal, gremial,
grupal fue cambiando dando lugar a una sociedad de competencias e
individualismos. Los Maestros convertidos en industriales (dueños de las
maquinas en definitiva de los medios de producción) ya no se preocupaban por su
gremio o comunidad, el objetivo había cambiado. La producción fue la principal
preocupación de estos maestros devenidos ahora en los Industriales o Patrones,
como los definiría Karl Marx en la “Burguesía Capitalista”. Hay que
destacar que la tendencia a aumentar la producción se basaba en dos
estrategias: en el menor tiempo posible más producción y con menos costos
(pagando lo menos posible). Las jornadas
de trabajo se extendían cada vez más, llegando a dieciséis horas diarias de
labor.
¿En
este contexto que paso con los trabajadores? Los nuevos obreros de las fábricas
antes aprendices integrantes de los gremios o comunidades aldeanas se verían
sometidos a una disciplina de trabajo estricta como la llamada “Tiranía del
Reloj” una sistema de horarios estrictos y crecientes que hacían ver a los
trabajadores que ya no eran dueños de su propio tiempo, el ataque
sistemático psicológico era completado por la disgregación de las costumbres
familiares tal es el caso del trato feroz que recibían mujeres y niños
empleados en las fábricas, golpeados por sus patrones o capataces hacían
cuestionar la autoridad del Páter de familia. La demora en uno o dos
minutos en las labores o al ingreso de la fábrica era demasiado para descontar
un jornal completo e incluso al despido
directo. Otro factor de aplastamiento psicosocial era la “segregación
espacial” ya no compartían la vivienda con sus maestros- industriales y vivían
aislados en barrios pobres sucios, sin servicios básicos expuestos a
enfermedades y epidemias.
Toda
esta batería actuó como elemento represor del obrero pero al mismo tiempo
generó un descontento generalizado, la explotación sin atenuantes produjo que
en un primer momento que los trabajadores canalizaron su desconcierto y
malestar hacia el odio por las maquinas a las que culpaban por su situación de
dolor y explotación, así comenzaron a producirse asaltos a las fábricas,
frecuentes en los primeros años del siglo XIX cuyo objetivo era la destrucción
de las maquinas. Pero que luego evolucionarían a formas de protestas más
programáticas.
Los primeros movimientos
de reacción fueron llamados “luddistas”, en Inglaterra se decía que
respondían a un jefe llamado Ned Ludd un
personaje que posiblemente sea fantástico, creado por los trabajadores para
evitar ser individualizados por sus patrones industriales. El Historiador Eric Hobsbawn ha dado en llamar a esta época como de "negociación colectiva a través de motín". Poco a poco fueron evolucionando en sus objetivos y el luddismo quedó
sin uso cuando los trabajadores viraron hacia otro culpable real y prefirieron señalar a esta nueva clases de maestros (los
industriales) como los responsables, vieron como estos cambiaron su objetivo,
abandonando sus obligaciones tradicionales de Maestro para preocuparse solo por
su ganancia de Industrial. Y es aquí donde la clase obrera logra una “construcción
de identidad común” tan necesaria para poder programar acciones ordenadas
para reclamo y defensa de su sector. Al
ir perdiendo esa identidad de gremio comunitario pre industrial debieron crear
una nueva identidad de gremio combativo de la opresión patronal Industrial. Así
pudieron asumirse como una clase social, termino muy usado en la época. En un
primer momento los obreros se reunían solo a los efectos de compartir algunas
horas con sus pares ya que así aliviaban la carga y la sensación de abandono; más
tarde pasaron a organizarse para protegerse mutuamente e ir superando las malas
condiciones de vida y finalmente para
protestar y enfrentar a los responsables ya identificados. Así surgieron
los primeros Sindicatos con el nombre de “trade uníos”.
En
sus inicios la metodología de reclamos de los sindicatos era en forma directa
en la calle con manifestaciones, lo que generaba la represión y las
detenciones, luego descubrieron que el abandono masivo a los puestos de trabajo
afectaban las ganancias patronales y de esta forma surgieron las “Huelgas”
La
respuesta no solo de los industriales sino de los gobiernos frente a los
reclamos obreros en los surgidos “sindicatos” no fue otra que la represión y
posterior prohibición. Lo que no genero la extinción de estas formaciones
que miraban a los gobiernos como los representantes de los intereses de los
industriales.