viernes, 10 de junio de 2016

La Revolución Industrial y las primeras reacciones obreras.


Obreros e Industriales.

La revolución industrial  trajo aparejado una “organización fabril de la producción” que se regó como pólvora tanto en Europa continental como en Estados Unidos sentando la base del surgimiento de dos actores sociales: Los Obreros y los Industriales. Esto van a cambiar la fisonomía social en una relación de poder despareja, ambos no dejan de ser dos protagonistas de la nueva sociedad capitalista moderna aunque uno imponga y el otro soporte. Aunque cabe destacar que esta conflictividad social no fue de origen con la Revolución Industrial ya en el Antiguo Régimen era bastante frecuente que estallaran motines por la carencia de alimentos y por la presión fiscal que soportaba en tercer estado(Estado Llano). La represión era la respuesta pero de por medio había luego una especie de concesión precaria. Lo que trajo la industrialización fue además de la nueva concepción de obrero proletario fue  una nueva forma de acción y de conflicto social, que nació de manera confusa en cuanto a sus obejtivos pero que con la maduracion de los grupos oprimidos fueron evolucionando a organizaciones de resistencia y exigencia de derechos.

Los trabajadores antes, a partir,  y después de la Revolución Industrial.


Antes del boom de la fábrica la producción de textiles se hacía mediante un sistema “a domicilio” en el campo mientras que en las ciudades funcionaba el llamado “gremio” de artesanos. La organización de dichos gremios era de alguna manera jerárquica pues el “Maestro” ocupaba un lugar privilegiado o destacado  pues era el que conocía el oficio y poseía experiencia y técnica, luego seguían los “oficiales” y al final de la escalera gremial estaban los “aprendices”. Sin embargo a pesar de estas diferencias internas y a los fines de producción mantenían una identidad común, con un estilo de vida comunitario (vivían juntos en el edifico que trabajaban)  compartían rituales, fiestas; cada gremio se distinguía por sus propios símbolos (poseían una identificación clara y una pertenencia al grupo) lo que reforzaba la unidad del gremio.
Era común que dentro del gremio el Maestro asumiera el rol de “protector” de sus discípulos y de la familia de estos, los cuales respondía con trabajo y dependencia.
 En cuanto a los campesinos que tejían para los comerciantes de la ciudad también formaban sus propias comunidades, había una tendencia a la conformación de grupos para lograr la seguridad y la estabilidad existencial.
En ambos caso se puede percibir que el “sentimiento de pertenencia” a una comunidad  pero también una tendencia a la dependencia y una formación jerarquizada dentro de cada formación social. Pero esta conformación identitaria les brindaba seguridad y trabajo conjunto, una especie de protección a cambio de trabajo y dependencia.
A partir de la aparición de las fábricas la forma de vida comunal, gremial, grupal fue cambiando dando lugar a una sociedad de competencias e individualismos. Los Maestros convertidos en industriales (dueños de las maquinas en definitiva de los medios de producción) ya no se preocupaban por su gremio o comunidad, el objetivo había cambiado. La producción fue la principal preocupación de estos maestros devenidos ahora en los Industriales o Patrones, como los definiría Karl Marx en la “Burguesía Capitalista”. Hay que destacar que la tendencia a aumentar la producción se basaba en dos estrategias: en el menor tiempo posible más producción y con menos costos (pagando lo  menos posible). Las jornadas de trabajo se extendían cada vez más, llegando a dieciséis horas diarias de labor.
¿En este contexto que paso con los trabajadores? Los nuevos obreros de las fábricas antes aprendices integrantes de los gremios o comunidades aldeanas se verían sometidos a una disciplina de trabajo estricta como la llamada “Tiranía del Reloj” una sistema de horarios estrictos y crecientes que hacían ver a los trabajadores que ya no eran dueños de su propio tiempo, el ataque sistemático psicológico era completado por la disgregación de las costumbres familiares tal es el caso del trato feroz que recibían mujeres y niños empleados en las fábricas, golpeados por sus patrones o capataces hacían cuestionar la autoridad del Páter de familia. La demora en uno o dos minutos en las labores o al ingreso de la fábrica era demasiado para descontar un jornal completo  e incluso al despido directo. Otro factor de aplastamiento psicosocial era la “segregación espacial” ya no compartían la vivienda con sus maestros- industriales y vivían aislados en barrios pobres sucios, sin servicios básicos expuestos a enfermedades y epidemias.

Toda esta batería actuó como elemento represor del obrero pero al mismo tiempo generó un descontento generalizado, la explotación sin atenuantes produjo que en un primer momento que los trabajadores canalizaron su desconcierto y malestar hacia el odio por las maquinas a las que culpaban por su situación de dolor y explotación, así comenzaron a producirse asaltos a las fábricas, frecuentes en los primeros años del siglo XIX cuyo objetivo era la destrucción de las maquinas. Pero que luego evolucionarían a formas de protestas más programáticas.
Los primeros movimientos de reacción fueron llamados “luddistas”, en Inglaterra se decía que respondían a un jefe llamado  Ned Ludd un personaje que posiblemente sea fantástico, creado por los trabajadores para evitar ser individualizados por sus patrones industriales. El Historiador Eric Hobsbawn ha dado en llamar a esta época como de "negociación colectiva a través de motín".
Poco a poco fueron evolucionando en sus objetivos y el luddismo quedó sin uso cuando los trabajadores viraron hacia otro culpable real y prefirieron señalar  a esta nueva clases de maestros (los industriales) como los responsables, vieron como estos cambiaron su objetivo, abandonando sus obligaciones tradicionales de Maestro para preocuparse solo por su ganancia de Industrial. Y es aquí donde la clase obrera logra una “construcción de identidad común” tan necesaria para poder programar acciones ordenadas para reclamo y  defensa de su sector. Al ir perdiendo esa identidad de gremio comunitario pre industrial debieron crear una nueva identidad de gremio combativo de la opresión patronal Industrial. Así pudieron asumirse como una clase social, termino muy usado en la época. En un primer momento los obreros se reunían solo a los efectos de compartir algunas horas con sus pares ya que así aliviaban la carga y la sensación de abandono; más tarde pasaron a organizarse para protegerse mutuamente e ir superando las malas condiciones de vida y finalmente para  protestar y enfrentar a los responsables ya identificados. Así surgieron los primeros Sindicatos con el nombre de “trade uníos”.

En sus inicios la metodología de reclamos de los sindicatos era en forma directa en la calle con manifestaciones, lo que generaba la represión y las detenciones, luego descubrieron que el abandono masivo a los puestos de trabajo afectaban las ganancias patronales y de esta forma surgieron las “Huelgas” 
            La respuesta no solo de los industriales sino de los gobiernos frente a los reclamos obreros en los surgidos “sindicatos” no fue otra que la represión y posterior prohibición. Lo que no genero la extinción de estas formaciones que miraban a los gobiernos como los representantes de los intereses de los industriales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario