| 40 años del Golpe de Estado de 1976. |
El 24 de marzo de este año, en el que ya se
cuentan 40 años del último golpe militar genocida inflado por el capitalismo anglosajón, quisiera hacer referencia a la relación entre militares y empresarios de EE.UU
y la necesidad del golpe en todo el cono sur donde Argentina no sería la excepción
a la regla. De alguna manera era necesaria una oleada que terminara con el
populismo tardío (Peronismo) y sofocara a un movimiento obrero que había crecido
y organizado.
Hay un investigación interesante en este sentido
realizada por James
Petras (sociólogo norteamericano), publicó artículos sobre
la política exterior norteamericana y la intervención de EE.UU en América
Latina. Como corresponsal de la revista Les Temps Modernes, dirigida por Jean Paul Sartre viajo
en los años 70 a nuestro país, para
concluir un estudio sobre el comportamiento local de las empresas
norteamericanas. James Petras afirma, en una entrevista realizada por la Izquierda
diario de Argentina, que: “En mis
trabajos en la Argentina antes del golpe y también en algunas entrevistas que
tuve aquí en Estados Unidos descubrí que los principales miembros de la Unión
Industrial estaban trabajando duramente en favor de un golpe. Incluso en las
entrevistas señalaban que el hecho de que Brasil tuviera un mayor crecimiento
que Argentina justificaba el golpe, y esperaban que en Argentina los militares
empezaran a planificarlo. En Estados Unidos también tuve entrevistas con un
militar que había estado en la embajada norteamericana en esos años y que
participó en debates con los comandantes militares en Argentina sobre qué fecha
y qué condiciones eran las más propicias. Según él, hablaban de un golpe en el
75, pero los asesores norteamericanos decían que el movimiento peronista
todavía tenía mucha fuerza y que un golpe en ese momento podía agitar a grandes
sectores y hacer más difícil su éxito. Para ellos era importante el desgaste
económico, el deterioro de la situación del gobierno de Isabelita, para que el
pueblo no se pudiera movilizar y las condiciones fuesen más favorables para el
golpe. Entonces, los militares norteamericanos participaron directamente en la
planificación. Y segundo, los capitalistas argentinos tenían un lugar
privilegiado en las prioridades de la dictadura. El golpe era un instrumento
para mejorar las condiciones de inversión y las garantías sobre el futuro de
sus empresas”.
El golpe de
estado era un negocio redondo para el capitalismo externo e interno. Este amigo
interno para los yanquis y el enemigo interno para los trabajadores de
argentina significo un medio indirecto para no usar directamente la fuerza
militar del norte pues sería antipopular y podía generar una reacción no
esperada. Por lo que se inició además una campaña mediática para convencer al
pueblo que la única salida era un golpe y para ello se debía crear un enemigo
que no sería otro que el comunismo, como una suerte de resabios de una guerra fría. Así hubo un rol activo a través de instrumentos
de propaganda, políticos y diplomáticos, y también con los medios de
comunicación, El Mercurioen Chile, La Nación y La Prensa, en Argentina por
ejemplo. Esta metodología servia para evitar el envío de sus tropas
pues el trabajo militar gratuito lo tenia a merced de las fuerzas armadas de las naciones a golpear.
Ahora esto no significaba que en caso de ser necesaria la intervención no “colaborarían”
con el envío de apoyo en armas y soldados, pero esto les generaba un egreso de dinero
que no estaban dispuestos a utilizar ¿porque hacerlo que si los militares nacionales
estaban para eso?. En los 70 Estados Unidos estaba involucrado en la guerra de
Vietnam, con 500 mil tropas, con enormes gastos militares y con un enorme
desgaste político interno. Entonces, el intervencionismo norteamericano empezó
a tomar otras formas, con ejércitos mercenarios en Angola y en el sur de
África, y también en América Latina. Ese amigo interno abarataba los costos de
los golpes en Chile por ejemplo, la CIA
financiaba a las fuerzas civiles que colaboraban con los militares para crear
las condiciones propicias para el golpe. En Uruguay lo mismo. James
Petras decía que : “Está bien documentado que los EE.UU.
apoyaron el golpe militar en Brasil. Estaban preparados para intervenir si los
militares tenían algún problema, alguna división que podía perjudicar el golpe.
Estados Unidos estaba muy activo en Bolivia con el golpe de Banzer. En Bolivia,
Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, EE.UUE el compromiso con fuerzas militares
era peligroso porque internamente había una ola antimilitar que rechazaba la
intervención militar directa. Entonces, los EE.UU. y sus agencias utilizaron
directamente las fuerzas internas en América Latina”.
Hoy en Argentina hay un gobierno que está aplicando un brutal plan de
ajuste y entrega contra el pueblo trabajador. Los gabinetes y secretarías
ministeriales están poblados de gerentes y ex gerentes de las empresas que en
aquellos años tenían directamente centros clandestinos de detención dentro de
sus fábricas (como fue el “Quincho” de la Ford, el Tiro Federal de Campana
lindante a la fá- brica SIDERCA del grupo Techint o en el Ingenio Ledesma de
los Blaquier).
Por todo
esto creo que nos sobran motivos para marchar, para decir que no queremos
ningún protocolo represivo, que queremos que nos paguen los salarios sin
impuestos a las ganancias, que no queremos banderas con estrellas madres del
Plan cóndor, que no es necesario la presencia un presidente imperialista,
que está asesinando a los niños de Medio Oriente, que no queremos más
desaparecidos en democracia, y que demos entidad a los desaparecidos en los 70.
No debemos quedarnos en la comodidad casa o como si fuera un feriado de descanso o turismo, este 24 de marzo como todos los 24 de marzo desde hace 40 años son de luto pero
también de memoria colectiva.
En esta
fecha, como lo vengo haciendo todos los años, quiero dedicarle un párrafo especial a un sector esta vez a las mujeres desaparecidas (ya he hablado en los bebes nacidos en cautiverio,
de los intelectuales y artistas en otras oportunidades); las mujeres
constituyeron un 33% del total de los desaparecidos durante el período
1976-1983. Dentro del siniestro plan de las clases dominantes, los represores
tenían objetivos específicos con las mujeres: “recuperarlas”, según su jerga, o
desaparecerlas, incluyendo la apropiación de sus hijos e hijas. A la
memoria de todas ellas y de las que hoy siguen buscando a sus hijos, nietos, esposos etc, a ellas mi respeto y admiración.
Que la memoria colectiva también recuerde que el 2016 año del bicentenario de la declaración dela Independencia Argentina Buenos Aires se teñía del rojo, azul y se llenara de estrellas , una metrópolis que se ha vulgarizado por semejante visita.
Fuentes:
//www.laizquierdadiario.com/James-Petras-EE-UU-apoyo-a-la-dictadura-con-propaganda-politica-diplomacia-y-medios
http://www.laizquierdadiario.com/24M-apuntes-sobre-una-movilizacion-historica
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