sábado, 2 de mayo de 2026

El péndulo de la historia: De la sangre en Chicago al retroceso en el Plata.

 

La historia del movimiento obrero no es una línea recta de progreso, sino un campo de batalla permanente. El 1° de mayo de 1886, en las calles de Chicago, el mundo fue testigo de un grito que se volvió universal: "8 horas de trabajo, 8 de recreación y 8 de descanso". Aquella consigna, pagada con la vida de los mártires condenados sin pruebas en un juicio farsa, fue el cimiento de la dignidad moderna. Durante más de un siglo, Argentina fue el faro de estas conquistas en América Latina, construyendo un modelo de protección social que hoy, en un giro trágico del destino, está siendo desmantelado bajo la retórica de la "modernización".

Lo que presenciamos en la Argentina de 2026 es un anacronismo cruel. Mientras la historia dictaba que los derechos sociales eran irreversibles, la nueva reforma laboral impone un retroceso que nos devuelve a las sombras del siglo XIX. La creación del Fondo de Asistencia Laboral para reemplazar indemnizaciones, la instauración de bancos de horas que borran la frontera entre el tiempo de vida y el tiempo de producción, y el ataque a la estructura de los sindicatos por rama, no son "modernidad"; son la resurrección de la precarización que nuestros abuelos creyeron haber derrotado.

El nudo más cínico de esta trama se encuentra en la traición política. Es desgarrador observar a dirigentes que se dicen herederos de la justicia social actuar como verdugos de su propia base. El caso de los legisladores  de, Catamarca, Tucumán, Salta y Misiones es el paradigma de este oportunismo, ellos fueron claves para aprobar la Reforma Laboral , hubo un caso en una provincia del norte argentino donde el peronismo “unido” cerraba una campaña electoral entre bombos y banderas sindicales, prometiendo defensa a ultranza de los trabajadores, pero luego sus diputados electos levantaron la mano a favor de una ley que asfixia al trabajador, o el caso de los legisladores peronistas de Catamarca que fueron vitales para dar quórum a esa sesión, aunque luego votaron en contra, sabiendo que de todas maneras se aprobaría, más oportunismo que eso imposible. La "rosca de tribunales" y despachos oficiales revela una casta política que, independientemente de su color partidario, ha decidido que el ajuste es el único idioma posible, aunque eso signifique votar en contra de la propia sangre del pueblo.

Sin embargo, el argumento central del avance libertario —que la flexibilización traería prosperidad— se estrella contra la pared de la realidad. Las cifras no mienten y son el epitafio de la teoría del derrame: entre 2023 y 2026, el empleo formal ha caído casi un 4%, la informalidad asfixia a más del 42% de la población y la pobreza sigue su marcha ascendente, consolidando la figura del "trabajador pobre". La reforma no ha creado trabajo; ha legalizado la miseria, demostrando que quitar derechos no genera riqueza, solo garantiza que el dolor de la recesión recaiga exclusivamente sobre los hombros de quienes producen.

Ante este atropello, la postura de la Confederación General del Trabajo (CGT) resulta de una pasividad que raya en la complicidad. Su "manual de la derrota", basado en comunicados tibios y estrategias judiciales estériles, es un insulto a la memoria de la lucha obrera. Mientras el capitalismo más voraz arrasa con convenios históricos y derechos consagrados, la cúpula sindical parece más preocupada por mantener sus privilegios en el palacio que por movilizar al ejército de trabajadores que hoy se sienten huérfanos. La historia no será clemente con quienes, teniendo el poder de rodear Tribunales con cientos de mil personas para defender la vida, prefirieron el silencio de los pasillos y la cortesía con el poder de turno.

Hoy, el trabajador argentino se encuentra en una encrucijada donde el pasado y el presente chocan con violencia. Mirar el 1° de mayo no puede ser un acto de nostalgia, sino un recordatorio de que ningún derecho se regala, todos se arrancan.

Cuando el estado de sitio se disfraza de ley y la traición se viste de gestión, la única verdad que queda es la calle y la huelga. Es hora de despertar del letargo de la desilusión; si no somos capaces de defender lo que los mártires ganaron con su vida, seremos la generación que entregó a sus hijos a la esclavitud con la mirada baja.

El silencio de las fábricas y el hambre en los hogares argentinos no son producto de la fatalidad, sino de la claudicación. Mirar el 1° de mayo como un simple feriado en el calendario es escupir sobre la tumba de los mártires de Chicago; es aceptar que la sangre derramada por la dignidad fue en vano. Estamos siendo testigos de un crimen histórico: la entrega de un siglo de conquistas a cambio de una "libertad" que solo sirve para elegir bajo qué puente morir de hambre.

No hay honor en la paciencia cuando el futuro de nuestros hijos se subasta en despachos oficiales y se firma con la pluma de traidores que ayer besaban la bandera del trabajador. Si permitimos que el miedo nos gane, si aceptamos las migajas de este banquete de buitres, seremos la generación más cobarde de la historia: aquella que recibió derechos de gigantes y entregó esclavitud a sus herederos. La historia no perdona a los tibios ni olvida a los cómplices. Es momento de que el rugido de la clase obrera haga temblar los cimientos de este castillo de naipes, porque si nos quitan el derecho a vivir con dignidad, les quitaremos a ellos el derecho a dormir tranquilos. Que la bronca se haga lucha, porque un pueblo que olvida cómo defender su pan, está condenado a recoger las migajas del banquete ajeno.

martes, 24 de marzo de 2026

"De la Oruga a la Palabra: Medio siglo de resistencia educativa en Tucumán"

 


Mensaje del Supervisor del Circuito III de la Educación de Jóvenes y Adultos y Educación No Formal Lic. Walter Daniel Robledo al territorio docentes y alumnos/as.

 

Estimados colegas y estudiantes de la Modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos del Circuito III Tucumán:

Desde esta supervisión, nos convocamos a una pausa necesaria. Hoy 24 de marzo se cumplen 50 años del inicio del proceso más oscuro de nuestra historia: el golpe de Estado cívico-militar de 1976. Para nuestra modalidad, que abraza a quienes por algún obstáculo social, económico y sistemático se postergó, recordar no es solo un ejercicio académico, sino un acto de justicia educativa.

La dictadura no solo persiguió cuerpos, sino que intentó disciplinar el pensamiento. Como señala la historiadora Pilar Calveiro en Poder y desaparición, el dispositivo represivo buscó la "reorganización" total de la sociedad mediante el terror. En Tucumán, este ensayo comenzó antes con el "Operativo Independencia", convirtiendo a nuestra provincia en un laboratorio de exclusión que luego se extendió a todo el país. Frente a este pasado, nuestra tarea hoy es alfabetizar la memoria. Como nos enseñó Paulo Freire en su Pedagogía del oprimido, la educación es siempre un acto político y una práctica de la libertad. Alfabetizar la memoria significa romper la "cultura del silencio" que la dictadura intentó imponer; no solo enseñamos a leer letras, sino a "leer el mundo" para que nadie más decida por nosotros.

Desde el rigor histórico, debemos entender que el golpe fue un proyecto político-económico que necesitó del apagón cultural. Enzo Traverso, en su análisis sobre la memoria, nos advierte que el pasado es un "campo de batalla". Por ello, defender la democracia hoy exige una libertad educativa militante: una que no sea neutral, sino que se posicione éticamente en la defensa irrenunciable de los Derechos Humanos.

Hoy hago una referencia que late con fuerza propia en nuestra tierra tucumana, es imposible hablar de memoria y libertad educativa sin evocar la figura de Isauro Arancibia[1]. Como bien rescata Eduardo Rosenzvaig en su obra La oruga sobre la pizarra (o El 24, según su edición), Isauro no fue solo un dirigente; fue el maestro que entendió que "el azúcar se paga con sangre" y que la educación debía ser el arma de liberación del pueblo. Su asesinato, ocurrido la misma noche del 24 de marzo de 1976 en la sede de ATEP, donde le robaron hasta sus zapatos nuevos, simboliza el ensañamiento del poder contra el guardapolvo blanco que se niega a arrodillarse.

Arancibia es la "oruga" que, lejos de perecer, se transforma en la memoria colectiva de nuestras escuelas. Rosenzvaig nos narra esa pedagogía del compromiso: un maestro que caminaba el monte y la ciudad, convencido de que la alfabetización de los adultos era el primer paso hacia la soberanía.

Para nuestra modalidad, Isauro es el faro. Su sacrificio nos recuerda que el aula es un territorio sagrado de derechos. Al recordarlo, reafirmamos que no hay educación posible sin dignidad, y que la libertad que hoy gozamos en nuestras aulas de jóvenes y adultos fue sembrada por maestros que, como él, dieron la vida para que nosotros pudiéramos seguir enseñando y generando la libertad con compromiso de pensar y no ser pensados.

La educación de adultos es, por definición, una pedagogía de la libertad. Si la dictadura quiso sujetos dóciles y aislados, nuestras aulas de la EDJA deben ser espacios de lazo social y pensamiento crítico. Siguiendo a Elizabeth Jelin, la memoria es una herramienta transformadora; no recordamos para quedarnos en el dolor, sino para fortalecer las instituciones que garantizan que el Estado nunca más sea un victimario.

A todos los docentes y alumnos del Circuito III de EDJA:

    Ustedes son la prueba viviente de que el deseo de aprender es una forma de resistencia. Son el "inédito viable" de Freire: la demostración de que es posible transformar una situación límite en un proyecto de vida. En cada examen rendido, en cada debate en el aula y en cada título obtenido, estamos ganándole una batalla al olvido y al autoritarismo. A 50 años del golpe, sigamos escribiendo nuestra historia con la tiza de la memoria y la fuerza de la libertad. Que la democracia sea, para cada uno de ustedes, el territorio donde sus sueños dejen de ser postergados para volverse realidad.

 

Fuentes utilizadas.

  • Calveiro, P. (2004). Poder y desaparición: Los campos de concentración en Argentina. Buenos Aires: Colihue. (Obra clave para entender la lógica del dispositivo represivo y la reorganización social mediante el terror).
  • Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo XXI Editores. (Aporta la perspectiva sociológica sobre cómo las sociedades procesan el pasado traumático y el rol de los sujetos en esa construcción).
  • Rosenzvaig, E. (1993). La oruga sobre la pizarra. Buenos Aires: Ediciones Letra Buena. (Investigación histórica y literaria fundamental sobre la vida de Isauro Arancibia y la persecución al magisterio tucumano).
  • Traverso, E. (2011). El pasado, instrucciones de uso: Historia, memoria, política. Madrid: Marcial Pons. (Texto de vanguardia sobre la relación entre el historiador, la memoria política y el uso del pasado en el presente).
  • Arancibia, I. (Pensamiento y legado). Referencia a sus documentos y militancia en ATEP (Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales) y CTERA, fundamentales para la identidad docente en la región. 
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI Editores. (Obra fundamental sobre la concientización y la educación como práctica de la libertad).


[1] Isauro Arancibia (1926-1976) Referente histórico de la educación y el sindicalismo docente en Tucumán. Maestro rural y dirigente, fue uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y secretario general de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP). Su pedagogía, profundamente enraizada en la realidad social, entendía la alfabetización como una herramienta de liberación para los trabajadores del azúcar y sus familias.

Fue la primera víctima del terrorismo de Estado en nuestra provincia: en la madrugada del 24 de marzo de 1976, fuerzas represivas asaltaron la sede de ATEP donde Isauro residía junto a su hermano Arturo. Ambos fueron asesinados tras una feroz resistencia. El ensañamiento de sus captores —quienes le robaron incluso sus zapatos nuevos— convirtió a Isauro en el símbolo del guardapolvo blanco que no se doblega. Su legado hoy fundamenta la identidad de la educación de adultos, basada en la defensa de los derechos laborales y el pensamiento crítico frente a la opresión.

lunes, 20 de julio de 2020

La Amistad una cuestión de Virtud.

El día del amigo rodeado de todo el merchandising ha alejado a unos cuantos que nos rebelamos ante la mercantilización de este sentimiento, y ha acercado a  muchos que se plegaran a festejarlo como si fuera el último día en el universo, aunque luego de la "juntada" no se vuelva a saber de ese otro "amigo" hasta el año que viene con suerte.
La amistad es un vinculo que uno elige libremente, es esa familia que uno por afinidad desea crear con el ese otro al que se llama amigo/amiga, pero ¿bajo que necesidad uno lo hace? ¿se busca el placer de la compañía? ¿es beneficioso ser amigo de alguien en particular? y en todo caso si se busca esto ¿es eso amistad?. 
Aristóteles le otorga a la amistad una parte importante en sus reflexiones, en su obra Ética a Nicómaco (una de las mas importantes sobre la ética Aristotélica) le dedica dos libros VIII y IX y le concede un espacio mucho más amplio que a otros temas éticos. Esto responde a que para él la amistad formaba parte de algo único en la vida del ser humano, en sus palabras era "lo más necesario para la vida del hombre", lo mas necesario para una vida feliz. 
La amistad es una virtud en si misma, en el capitulo VIII decía que  "la amistad o es virtud o esta acompañada de virtud", sabemos que la virtud a que se refería Aristóteles es la que permite al hombre hacer las cosas bien, la amistad por ende es buscar el bien no por un beneficio personal sino porque así debe serlo. Es entonces un fin en si mismo, es lo que hace que la amistad posea componentes de la ética. 
Creo que pasamos por la vida experimentando formas alternas de amistad, hay veces que la confundimos con el placer de la compañía, hay personas que nos deslumbran y creemos que esa luz nos iluminara siempre, la mutua compañía basada en ese placer, en el asombro por el otro es tan pasajera como la asociación por intereses por utilidad. Encontramos gente en el camino que nos enseñan cosas y encontramos otras a las cuales enseñar cosas. Somo útiles para otros y tenemos quienes lo son para nosotros, pero una vez terminado el fin útil el vinculo se diluye. No esta mal, pero no hay amistad virtuosa allí esa que Aristóteles llamaba "la amistad honesta" donde hay un deseo, pero no es para uno sino para el otro, el amigo/a. Esa amistad es duradera porque la hace virtuosa el deseo del bien para el otro, donde no importa no recibir placer, utilidad, donde la felicidad está basada en el bienestar del otro, y donde no se espera reciprocidad porque la hay sin pedirla.
Se podrá decir que la amistad que propone Aristóteles es elevada para estos tiempos, o para el ser humano quizás (si buscamos una una posición ius naturalista, el hombre por naturaleza es el lobo del hombre) pero es hermoso poder pensar en una amistad donde uno quiera para el amigo lo que desea para uno mismo. 
En lo personal creo que la amistad nos hace mejores personas, nos abre el corazón, nos sensibiliza y saca la mejor versión de ser humano, creo ademas que si nos acostumbramos a cultivar la amistad desde ese lugar sin esperar algo a cambio podríamos sanear la sociedad y quizás hacer de este mundo un lugar lejos de las competencias y meritocracias. 

jueves, 9 de julio de 2020

Entre contradicciones y paradojas de la época independentista.

En la sociedad de la época colonial todo era bastante desigual, lo seguirá siendo aun después de 1816. Al analizar dos puntos de contradicciones: el social y los objetivos de la revolución se demuestran las demoras de un proceso que se extendió por las oscilaciones en las clases de la época. 
Si de contradicciones o injusticias tratamos veamos el caso de negros, mestizos, zambos que no podían acceder a cargos civiles ni eclesiásticos, los esclavos no tenían libertades y los indígenas eran separados de la sociedad hispano criolla. Desde lo más trivial pero esencial como la vestimenta, también era un símbolo de diferenciación, que tenia costos elevados por lo que era bien diferente como vestían. Mientras en la élite se imponía las levitas, casacas y trajes en los sectores medios y la plebe era característico el poncho o chaquetas. Era común que el esclavo vistiera ropa de su amo, que a veces le quedaba bastante grande y llegaba a quedar como jirones por el uso. El poncho se solía usar incluso sobre las carnes, de ahí el mote de descamisados. Un jornalero para poder comprarse ropa debía trabajar más de un mes. Hacia 1813 con la Asamblea Constituyente, donde se declaraba la Libertad de Vientres los esclavos esperanzados miraban la posibilidad de esa libertad, una que era pretendida hacía tiempo. Situación que era totalmente resistida por alguna parte de la sociedad que no veían con agrado estos avances en derechos civiles. 

Mientras la clase popular buscaba una libertad civil la oligarquía comercial miraba desde sus intereses la ventaja de un nuevo amo. La verdad es que para este sector era mas conveniente buscar un protectorado ingles, sin tener en cuenta el intento de las invasiones de 1806 y 1807. Lo cierto es que esa oportunidad fueron los criollos y el pueblo bajo los que organizaron la expulsaron de los ingleses, eso quedaría en el olvido para la élite Río Platense a la hora de pensar en el comercio. Se buscaba salir de un dominio colonial español pero entrar en  uno ingles. 

Los "revolucionarios" de mayo no querían ir contra el rey y se ensayó una táctica que implicaba una revolución diplomática, "la mascara de Fernando" funcionaba como una cortina de humo que cubría los objetivos rupturista, lo que puede también tomarse como estrategia para ganar tiempo y lograr  ese protectorado ingles a paladar de la oligarquía comercial. Aunque no contaban con la furiosa terquedad de lo que quedaba de la decadente monarquía española que se aferraba con uñas y dientes a "sus" colonias, así el Congreso en Tucumán significaba una demostración de fuerzas y de decisión. La revolución que iniciada en mayo 1810 llegaba a su punto más alto. La necesidad de este congreso luego de la derrota de Sipe Sipe (1815) donde se perdía el Alto Perú era esencialmente una demostración de urgencia, pero también de fuerza en la acción revolucionaria-independentista. 

La Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata fue festejada por Inglaterra que sin embargo no reconocía formalmente a un gobierno surgido de una "revolución", pero la relación del capitalismo británico con la oligarquía porteña latía mas fuerte que nunca. Esto  demostraría que ese juramento de declararnos "libres e independientes del rey Fernando VII, sus sucesores  y metrópoli y de toda otra dominación extranjera" quedaba solo en una mera declaración,  en letra muerta.

El zigzagueo de proyectos institucionales en todo el período independentista y posterior se enmarcan en los diversos intereses que las clases perseguían. La oscilación de visiones produjo un letargo temporal que permitió a su vez demorar: la declaración de la independencia y luego la sanción de una constitución. Ésta ultima abrirá nuevas facciones que seguirán obstaculizando la formación del estado. Los intereses de los sectores populares eran bien distintos de las élites porteñas y del interior. 

En el período podemos ver como se pasaba de decisiones como el Plan de Operaciones de Mariano Moreno que quería recuperar los territorios de Alto Perú con la idea de una ruptura abrupta con la corona a las misiones diplomáticas que intentaban ser "aceptables para Europa"

La Declaración de la Independencia sin dudas marcó un hito importante en nuestra historia, y aun con sus contradicciones (que seguimos teniendo) siempre es preferible que sigan dentro del marco de libertad para poder seguir debatiendo qué país queremos finalmente, sobe todo si entendemos que el plan de libertad económica aun no esta concluido. 

lunes, 24 de septiembre de 2018

“La Batalla de Tucumán y la Virgen de la Merced”



INTRODUCCIÓN
En la llamada Batalla de Tucumán, un 24 de Septiembre del año 1812 dos ejércitos se enfrentaron por la ocupación de la región Norte del Virreinato del Río de La Plata. El ejército del Norte venía de Jujuy con el peso de una población redimida por las circunstancias y con un pelotón bastante debilitado. Sumado a que su Virreinato dio la orden para retroceder hacia la provincia de Córdoba de manera tal que “los recursos sean mayores”.  En el otro bando, el Ejército Realista llegaba de frenar los focos revolucionarios en el Alto Perú.  Era el día del enfrentamiento entre Patriotas y Realistas, lo que aconteció en esta fervorosa batalla fue la aparición de múltiples sucesos que desbalancearon a favor nuestro. Por citar un ejemplo: la lluvia de langostas que amenazó la contienda de manera inesperada.
El escritor Pablo Ortemberg plantea “…en este escenario casi bíblico…” una superioridad del Ejercito del Norte al poseer un territorio y clima ya indagado pero dejando lugar   a la idea del  milagro, porque desde se lo mire  cómo se puede explicar   la repentina presencia de un huracán y más aún  mediante la tradición oral “…de acuerdo a la experiencia de varios soldados al mando de Belgrano, venía a añadir que la misma Virgen había aparecido en el campo de batalla sobre una nube de polvo y su cuerpo blanco se había interpuesto a modo de escudo frenando las balas enemigas”[1].  Todo esto deja con la boca abierta a más de uno, la  gran pizca de epicidad de este  momento donde según las descripciones, emanaba en el cielo una figura de luz con forma humanoide y resistiendo el ataque del confundido enemigo deja con ventajas al ejército patriota. Si quisiéramos analizar esto último no podríamos dar lugar a la objetividad porque como Tucumanos y creyentes tenemos el derecho a pensar que ese umbral llegó para iluminar las cabezas de los justos, de proteger a su hijo más débil, como toda madre lo haría en una situación no tan alejada de la realidad. Y nuestra madre ese día protegió al pueblo Tucumano.
Dicho esto, se deja en claro que con este ensayo se tratará de analizar: La Batalla de Tucumán y el rol de Belgrano en su enorme creencia con respecto a la Virgen de La Merced, dando lugar a un pequeño análisis de  la forma en la que la Fe marca un eje en la vida social y política en la muchedumbre, abriendo el camino de análisis sobre el rol de las Vírgenes Generalas en la lucha por la independencia hispanoamericana

DESARROLLO
En nuestra tierra la relación de la lucha y de fe ligadas fue paulatinamente cambiando  el paradigma, se pasó de hacer sacrificios a reyes, a la tierra o  la misma patria a realizarlos a deidades en las batallas campales. Esta se da en las guerras de la cultura occidental como por ejemplo en la entrada de los árabes en España o en este caso, en la lucha por la independencia latinoamericana. “Si seguimos la trama religiosa de la guerra (…) habría que dar otro paso hacia atrás para comprender por qué Belgrano se preocupó tanto por introducir la práctica religiosa y aumentar la devoción mariana en su campaña.” [2] La religión es un centro importante en la vida de cualquier ciudad o pueblo. Su influencia es mucho mayor a cualquier ideología política. Ésta cumple una función que es la de moralizar al hombre, al de ponerle un límite o una contención a las dudas o temores que el posea. En momentos de desesperación puede en este caso la cruz alzarlo de valor, de un valor suma y puramente emocional que supera incluso su propia fuerza por así decirlo. La fe es algo sorprendente y único en su efecto. Belgrano sabia de esto y sin negar su fe se puede decir que lo insufló a sus tropas. La utilización del culto mariano en la práctica guerrera proviene de una larga tradición del antiguo régimen español.  El nombramiento de Vírgenes Generalas de ejércitos regulares y ya no patronas de regimientos constituyó una novedad en la historia de la guerra en América.
Anexar creencias y hechos históricos es un arma de doble filo, se la puede interpretar como una manera de trasmisión que trascienda generaciones e incluso fronteras para convertirse en un relato cultural popular de suma importancia, pero también que pueda ser tomado sin el peso historiográfico, abultado de  exageraciones,  sin embargo no es este el caso ya que la “Batalla de Tucumán” fue determinante para dar  continuidad a la revolución que nos llevara al 9 de julio de 1816. El uso exagerado del  recurso del elemento Fe ligado al militar puede dar lugar a contradicciones pues  los cielos no tomarían parte por “bandos” ya que en ambos hay hijos. Por ello se trata en este ensayo de dar contenido fundamentado a cada hecho o relato, el  recurso de la fe puede ser maravilloso en el marco de la lucha por la libertad más no una justificación de muertes en guerra.  ¿Por qué se usara el término recurso para este ensayo? Para unir el hecho histórico al relato oral. Luego el lector en su poder de elección podrá creer o no en ellos o si lo que ve se debe de considerar como canon.
  Realizar una crónica fiel a las  creencias religiosas, por más pruebas que se les dé, ya forma parte de una cultura popular internalizada en Tucumán y la región, ya queda impresa en la conciencia colectiva.

Hecho histórico y la Fe manifestada.
La batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en San Miguel de Tucumán, el curso de la Guerra de la Independencia Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control.
Belgrano bajaba a Tucumán desde Jujuy y cuando recibió una nueva y perentoria orden del Triunvirato para que se retire sobre Córdoba definitivamente, dejando en consecuencia libradas a su propia suerte las provincias del noroeste. Pero Belgrano  contesta que está decidido a presentar batalla porque lo estima indispensable. “Ni bien los tucumanos se enteraron de que Belgrano se encontraba cerca, fueron, alarmados, a reunirse con él y le ofrecieron todo lo que tenían a su alcance a fin de que no desamparase a la provincia y se quedara con ellos a enfrentar a Tristán. Cuenta Vicente Fidel López: grupos numerosísimos de hombres decididos y bravos acudieron a tomar servicio en sus filas"[3].
“En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión”[4]. 
Lucha y langostas. 
La lucha y el desorden en la batalla no eran lo extraño, si la oscuridad que aumentó por una inmensa nube de langostas. EL ejército de Belgrano acostumbrado a esto siguió luchando no así el ejército realista, esta confusión nos fue favorable.
El 25 por la mañana encuentra que Belgrano, con alguna tropa, está a retaguardia. Su situación es comprometida. Belgrano le intima rendición "en nombre de la fraternidad americana". Sin aceptarla y sin combatir, Tristán se retira lentamente esa misma noche por el camino de Salta, dejando 453 muertos, 687 prisioneros, 13 cañones, 358 fusiles y todo el parque, compuesto de 39 carretas con 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña. Sus pérdidas de armas dejan al ejército patriota provisto para toda la campaña. Las bajas patrióticas, por otra parte, son escasas: 65 muertos y 187 heridos. Belgrano, esperando la rendición de Tristán, no lo persigue y sólo encomienda a Díaz Vélez que "pique su retaguardia" con 600 hombres. Durante la persecución, se entablan varios combates con resultados dispares. Al regresar a Tucumán a fines de octubre, trae sesenta nuevos prisioneros y 80 rescatados al enemigo.
Así, la victoria de Tucumán retempló los ánimos en todo el Virreinato, dando un nuevo impulso a la revolución allanando el camino hacia la Declaración de la Independencia por el Congreso de Tucumán (16/09/1816), la puesta en marcha del plan de liberación continental Sanmartiniano y la definitiva emancipación americana. 
Luego de estas victorias y la de San Lorenzo lograda por San Martín en Febrero de 1813, ambos patriotas, en unión de miras, bregaron incansablemente por la libertad de América destacando San Martín en todo momento la valía del vencedor de Tucumán al asegurar tiempo después que: “…aun careciendo de la ciencia de un Moreau o de un Bonaparte, Belgrano es lo mejor que tenemos en América".
Fueron Tucumanos, Salteños y Jujeños los que hicieron posible la continuidad de la lucha por la libertad, desde Buenos Aires solo se obtenían intereses mezquinos de la burguesía comercial y oligárquica. Por eso es que en definitiva fue nuevamente el interior de la patria que ponía la vida al servicio de la tan ansiada independencia, por eso hoy más que nunca debemos estar más orgullosos que nunca de ser provincianos, de ser protagonistas de una historia dura, cruel pero sincera y directa sin rodeos ni balbuceos.

Belgrano y su acto de Agradecimiento a la Virgen: la masificación del fenómeno.
Después de su victoria en Tucumán en forma inusitada el General Manuel Belgrano nombró Generala a la Virgen en su advocación de la Merced. Devotamente, Belgrano había pedido su intercesión horas antes de la batalla al advertir que la contienda tendría lugar el 24 de septiembre, el día de su procesión tan popular en San Miguel de Tucumán, y sabiendo que el ejército enemigo estaba mejor provisto en número y en experiencia, dejándole muy pocas probabilidades de obtener una victoria[5]. “…y ocurrió que un día en que se festejaba a Nuestra Señora de las mercedes, en cuya fiesta se había librado la batalla, entraron en la ciudad las tropas de regreso de sus correrías marciales, y aunque estaban llenas de polvo y sociedad y sudor, el general ordeno que se incorporaran a la procesión que en ese momento de efectuaba por el medio de la ciudad. El propio general, adelantándose a frailes, soldados, prisioneros y público, se acercó hasta la imagen portada en alto, hizo descender las andas, de modo tal que la imagen quedara a su altura y entonces, mientras la gente se preguntaba ¿Qué hará el general?, ¿iniciará el rezo del rosario?, ¿besará la imagen? ¿Qué se le ocurrirá?, mientras estas y otras cosas se escurrían por los pensamientos colectivos, Manuel hizo lo impensado: se desprendió de su bastón de mando y lo colocó en las manos de la Señora de las Mercedes…”[6] 
A partir de aquí  Belgrano se ocupó de que sus tropas permanentemente practicaran la veneración de N. S. de las Mercedes, la causa Santa cobro fuerza desde Tucumán  “…Los cabildos de Tucumán, Salta y Santiago del Estero convirtieron el 24 de septiembre en efemérides de una patria en construcción -sin dejar de prestar atención a sus advocaciones locales[7]. No se dejó de rezar el rosario en la tropa diariamente, por la mañana y tarde, aun en los momentos de mayor urgencia. Belgrano impuso severas penas a quien atentara contra las costumbres locales y se mostrara insolente con la religión. En sus cartas y comunicados oficiales a la junta, no dejaba de invocar su confianza en la Virgen Generala. Envió las banderas capturadas en batalla a los templos principales de esa provincia y de Buenos Aires para ser depositadas como ofrenda ante sus imágenes marianas. Las monjas de la capital voluntariamente enviaron a Tucumán una partida de 4000 escapularios con la imagen de N. S. de las Mercedes. Antes de comenzar el traslado hacia Salta, Belgrano los distribuyó entre la tropa en una ceremonia religiosa, presidiéndola desde el altar del templo de la Merced. Esos escapularios se convirtieron en divisa de guerra.

Las Vírgenes Generalas en la lucha por la independencia hispanoamericana
En la sumergida lucha por la independencia de los países de habla hispana, la advocación mariana cumple una función preponderante. Aunque parezca algo nuevo en nuestros conocimientos básicos sobre los procesos de emancipación, durante esos periodos se había convertido en una práctica común. El caso de Belgrano no fue el único, ni el primero ni el ultimo,  fue una “moda” que rondaba en las tácticas militares.
Desde la colonización, las figuras católicas se fueron acentuando en casi todos los extremos de la región. Pero hay que destacar algo, la convivencia con los credos de los Pueblos precolombinos. Esto simboliza que a pesar de las múltiples costumbres y creencias originarias dentro del territorio americano, la influencia europea fue más que solo una religión de imposición.
En Latinoamérica también encontramos el caso del Perú, allí se encontraron con la presencia de manuscritos que no solo describían de forma precisa los acontecimientos de las expediciones del Alto Perú, sino que se halló diversas coyunturas con respecto a la adoración de la Virgen María y entre ellas lo que más destacaba era precisamente una producción lirica a la Virgen como muestra de súplica para su pelotón, pedía que no decayeran y que lo protegieran de cualquier adversidad. En Bolivia también que también se tiño de esta modalidad, La Virgen de Guadalupe fue simbología de Revolución. No obstante lo que más sorprende en este caso, es que también esta figura fue usada por el bando enemigo, es decir el bando realista. En las ciudades de la Plata y Potosí su popularidad era inmensa, de hecho fue utilizada por los chuquisaqueños juntistas en 1809 como figura en su causa luego de la Batalla de Suipacha.
En cuanto al General Belgrano durante la Batalla de Tucumán, donde la protagonista fue la Virgen de La Merced, plasmó la lucha a través de un símbolo, símbolo que para la posteridad tomaría mucha fuerza; la entrega de ese bastón de mando declaraba no solo la fe del mismo general sino del pueblo Tucumano al momento que tomaba a la Virgen como protectora y generala del ejército criollo y no de otro y donde “…la batalla de Tucma se convirtió en la Batalla de las Vírgenes Generalas[8]
En síntesis vimos como Belgrano utilizó la figura Mariana en su Batalla en 1812, también el caso de Pezuela y de los fieles en Bolivia: como si fuera poco “…Más tarde, Rondeau en el escenario alto peruano, así como José de San Martín y Bernardo O’Higgins en el escenario cuyano y chileno continuarán la política belgraniana de la guerra religiosa invocando y celebrando la intercesión de la Vírgenes generalas…”[9] Sumado a que la Virgen de Guadalupe en México ayudo de manera enorme a Hidalgo de ganar su independencia. Mucho tiempo después las vírgenes recibieron sus respectivos homenajes ya sea asignándoles fechas, monumentos, entre otros.
                Aunque parezca un poco curioso, hay que destacar que la figura de María como mujer evoca a otras mujeres a luchar y plasmar un ideal, pero de manera un poco sigilosa, tal cual son los caso de Juana Azurduy, Eva Perón, Rigoberta Menchú, Elvia Carrillo Puerto, Frida Kahlo, Las madres y abuelas de Plaza de mayo, etc.
 Tal como lo dice la autora de origen polaco Katarzyna Różańska: “La madre es, indudablemente, la figura más poliédrica en el mundo de las creencias. Encarna el misterio de la vida; como María, madre de Cristo, la mujer latinoamericana lo sufre todo en silencio. Se convierte en objeto de adoración, carente de humanidad, hermética y pasiva…”[10]
La Virgen de la Merced pasó a la historia o torció la historia en Tucumán de 1812, la elección de la argumentación queda a criterio del lector. Este sencillo ensayo deja datos históricos con fuentes comprobables pero también a  da  a la fe un lugar importante.

Conclusión.
                Luego de analizar la Batalla de Tucumán, el rol de Belgrano junto a su fe en la virgen de la Merced y  el rol de las vírgenes generalas en la lucha por la independencia hispanoamericanas llego a la conclusión de que si no fuera por darle la espaldas al “tan patriótico triunvirato” en la imposición de retroceder hacia Córdoba resguardando así a Buenos Aires, hubiera dejado a merced  toda una población a manos de los realistas y posiblemente el sueño de la independencia se hubiera hecho más cuesta arriba e incluso se hubiera esfumado.
Aquel acto de hermandad de retroceder hacia territorio Tucumano dio lugar a la batalla de Tucma. Gracias a ella pudimos llegar a Salta y asegurar parte del Virreinato del Rio de La Plata. En este ensayo vimos la figura de la Virgen como signo de vigor en soldados patriotas preocupados por ganar una dificultosa pelea. El fulgor de la fe reanimó a los combatientes a realizar un enorme sacrificio por un bien común, esfuerzo sobrehumano que también lograron familias enteras y evidenciadas por ejemplo en el Éxodo Jujeño.
Las vírgenes generalas fueron todo un símbolo en Bolivia, México, Perú y Chile con lo cual vemos, y se ha comprobado en el presente ensayo, que el culto mariano en las batallas no le era desconocido a Belgrano y que hizo uso de esto también (sin dudar de su fe) para sumar a la Batalla que veía perdida. La virgen María es un fenómeno deslumbrante en Latinoamérica, sirvió como influencia no solo en los campos de batalla sino también para trascender en las masas. Es parte de nuestra esencia como habitantes hispanohablantes. Aunque creamos o no en ella, fluye en nuestras venas un espíritu de madre al ver a su hijo desprotegido y débil ante su otro progenitor más fuerte. 



[1] Cayetano Bruno cita en su libro dos testimonios coincidentes extraídos de las respectivas memorias de
doña Felipa Zavaleta de Corvalán y la del militar Juan Pardo Zela, ambos presentes en aquellos días.
Cayetano Bruno, La Virgen Generala…, pp. 208-209.
[2] Pablo Ortemberg, “Las vírgenes generalas: acción guerrera y práctica religiosa en las campañas del Alto Perú y el Río de la Plata (1810-1818)”, Capitulo 3, Pagina 28,
[3] Juan Pablo Bustos Thames. “Curiosidades Históricas del Bicentenario”. Ed. Vi-Da Global 2014
[4] Robledo Walter Daniel. “Batalla de la libertad: Tucumán 1812. Texto de Revalorización de la Fecha patria. IPR. 2017. Tucumán.
[5] Luego de la victoria escribe a su amigo el Dr. Pedro Andrés García, “Mi amado Perico: convéncete que nuestra causa nada tiene que agradecer a los hombres; ella está sostenida por Dios, y Él es quien la ha salvado…”, Tucumán, 20 de octubre de 1812, Epistolario Belgraniano, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1970, p. 168. Después de la victoria en Salta, escribe Belgrano a su primo Francisco Martínez Villarino, “…salimos bien porque Dios es quién protege nuestra causa, y El se ha encargado de dirigirla, manifestándonos que no debemos agradecer cosa alguna a los hombres…”, Tucumán, 12 de diciembre de 1812, Epistolario Belgraniano,…, p. 172. Prácticamente en la mayoría de sus cartas privadas y oficiales reitera su opinión sobre la conducción divina de la guerra, el protagonismo de Nuestra Señora de las Mercedes, el carácter santo de la revolución y la necesidad de las funciones de iglesia para mantener este lazo. Sobre la popularidad de esta advocación en la actual Argentina, Fr. José Brunet, “La Virgen de la Meced en la devoción popular del pueblo argentino, especialmente en la ciudad y departamento de Maipú”, Madrid, Revista Estudios, n. 138, julio-sept. 1982, pp. 365-377.
[6] María Esther de Miguel. “Las Batallas secretas de Belgrano”. Pag.200/1. Ed. Planeta. II Edición. 2001. Bs.As.
[7] Para el caso de Salta, por ejemplo, Chaile advierte que las Vírgenes de los Dolores, del Rosario y del Carmen fueron populares en la segunda mitad del siglo XVIII en el plano privado. Subraya los cultos locales a la Virgen del Milagro, de la Viña, de las Lágrimas y la de Nieva. Telma Liliana Chaile, “Las devociones marianas en la sociedad colonial salteña. Siglo XVIII”, Andes, n. 15, Salta, 2004, pp. 87-115.
[8] Extraída de Pablo Ortemberg
[9] Pablo Ortemberg, Las vírgenes generalas: acción guerrera y práctica religiosa en las campañas del Alto Perú y el Río de la Plata (1810-1818)”, Capitulo 5, Pagina 35
[10] Katarzyna Różańska, “Los arquetipos de la mujer en la cultura latinoamericana: desde la cosmovisión precolombina hasta la literatura contemporánea”, capítulo 4, página 5, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan – Polonia, 2011.

viernes, 10 de junio de 2016

Anécdotas sobre el Himno Nacional Argentino (con video de versión histórica completa)


-          El Himno Nacional nació por un decreto de la Asamblea del Año XIII (decreto del 6 de marzo de 1813) el 11 de mayo de 1813: era un poema de nueve estrofas y un coro, escrito en octavas decasilábicas y su ejecución tomaba unos veinte minutos de duración. La letra pertenece a Vicente López y Planes, y la escribió de manera gratuita. La música es de Blas Parera y cobró sus honorarios por hacerlo.
Vicente López y Planes compuso el Himno en una noche.

-          La Asamblea del Año XIII designó a Blas Parera para musicalizar los versos de  la Canción Patria, escrita por López y Planes. Y así lo hizo entre el 12 y 28 de mayo de aquel año. Según el análisis de músicos expertos, sostienen que nuestro Himno Nacional es uno de los más hermosos del mundo, aunque no por la maestría de Blas Parera ya que tomó fragmentos de música de autores clásicos, especialmente de Mozart. En su defensa se puede aducir la falta de tiempo con que contó el maestro de piano para componer la música, dada la urgencia del encargo.
La Asamblea del Año XIII aprobó la "única marcha nacional el 11 de mayo de 1813.
-          Históricamente, no existe acuerdo unánime respecto del lugar donde el Himno Nacional fue ejecutado por primera vez. Algunas fuentes sostienen que el debut de la obra se produjo el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, cantado por los alumnos de la escuelita del maestro Rufino Sánchez. Y que el mismo día, por la noche, se entonó en el Coliseo Provisional. Esta versión se fundamenta en que, tratándose de un encargo gubernamental de tamaña dimensión, difícilmente su estreno se confinara a un ámbito reducido. Esta aclaración resulta necesaria ya que la tradición cuenta que el Himno Nacional tuvo su estreno en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, dama de la sociedad porteña de la época.
Mariquita Sánchez de Thompson interpretando el Himno.

-          La adaptación actual es obra del maestro español Juan Pedro Esnaola quien modifica la música del Himno (ya que la partitura original se halla extraviada) hacia 1860. Proveniente de España en 1822, se radicó en Buenos Aires, convirtiéndose en el músico “oficial” de Juan Manuel de Rosas. Entre 1847 y 1849 Esnaola hizo un primer arreglo del Himno Argentino que luego le serviría para hacer una versión propia en 1860, encargada por el director de Bandas Militares, Francisco Faramiñan. En 1909, por decreto, se había establecido que se cantara en los actos oficiales una versión reducida de la Canción Patria, debido a que la original duraba unos 20 minutos. A partir de 1928 se convirtió en la versión oficial del Himno Nacional que en la actualidad se canta.

Dejo un versión hermosa del Himno según letra enviada por el Archivo Histórico de la Nación.

Revista Virtual escolar.

El siguiente link los llevara a una revista on line creada y editada con alumnos de la escuela Media de la Florida. Dpto. Cruz Alta de la Provincia de Tucumán. Esta basada en un tema de la materia Formación Ética y Ciudadana:los derechos económicos y sociales en el marco del certamen "Manos Jóvenes escriben en grande" de la Fundacion Democracia del Circulo de legisladores Nacional del congreso de la nación Argentina. , y que recibiera premio sudamericano. 



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