viernes, 10 de junio de 2016

La Revolución Industrial y las primeras reacciones obreras.


Obreros e Industriales.

La revolución industrial  trajo aparejado una “organización fabril de la producción” que se regó como pólvora tanto en Europa continental como en Estados Unidos sentando la base del surgimiento de dos actores sociales: Los Obreros y los Industriales. Esto van a cambiar la fisonomía social en una relación de poder despareja, ambos no dejan de ser dos protagonistas de la nueva sociedad capitalista moderna aunque uno imponga y el otro soporte. Aunque cabe destacar que esta conflictividad social no fue de origen con la Revolución Industrial ya en el Antiguo Régimen era bastante frecuente que estallaran motines por la carencia de alimentos y por la presión fiscal que soportaba en tercer estado(Estado Llano). La represión era la respuesta pero de por medio había luego una especie de concesión precaria. Lo que trajo la industrialización fue además de la nueva concepción de obrero proletario fue  una nueva forma de acción y de conflicto social, que nació de manera confusa en cuanto a sus obejtivos pero que con la maduracion de los grupos oprimidos fueron evolucionando a organizaciones de resistencia y exigencia de derechos.

Los trabajadores antes, a partir,  y después de la Revolución Industrial.


Antes del boom de la fábrica la producción de textiles se hacía mediante un sistema “a domicilio” en el campo mientras que en las ciudades funcionaba el llamado “gremio” de artesanos. La organización de dichos gremios era de alguna manera jerárquica pues el “Maestro” ocupaba un lugar privilegiado o destacado  pues era el que conocía el oficio y poseía experiencia y técnica, luego seguían los “oficiales” y al final de la escalera gremial estaban los “aprendices”. Sin embargo a pesar de estas diferencias internas y a los fines de producción mantenían una identidad común, con un estilo de vida comunitario (vivían juntos en el edifico que trabajaban)  compartían rituales, fiestas; cada gremio se distinguía por sus propios símbolos (poseían una identificación clara y una pertenencia al grupo) lo que reforzaba la unidad del gremio.
Era común que dentro del gremio el Maestro asumiera el rol de “protector” de sus discípulos y de la familia de estos, los cuales respondía con trabajo y dependencia.
 En cuanto a los campesinos que tejían para los comerciantes de la ciudad también formaban sus propias comunidades, había una tendencia a la conformación de grupos para lograr la seguridad y la estabilidad existencial.
En ambos caso se puede percibir que el “sentimiento de pertenencia” a una comunidad  pero también una tendencia a la dependencia y una formación jerarquizada dentro de cada formación social. Pero esta conformación identitaria les brindaba seguridad y trabajo conjunto, una especie de protección a cambio de trabajo y dependencia.
A partir de la aparición de las fábricas la forma de vida comunal, gremial, grupal fue cambiando dando lugar a una sociedad de competencias e individualismos. Los Maestros convertidos en industriales (dueños de las maquinas en definitiva de los medios de producción) ya no se preocupaban por su gremio o comunidad, el objetivo había cambiado. La producción fue la principal preocupación de estos maestros devenidos ahora en los Industriales o Patrones, como los definiría Karl Marx en la “Burguesía Capitalista”. Hay que destacar que la tendencia a aumentar la producción se basaba en dos estrategias: en el menor tiempo posible más producción y con menos costos (pagando lo  menos posible). Las jornadas de trabajo se extendían cada vez más, llegando a dieciséis horas diarias de labor.
¿En este contexto que paso con los trabajadores? Los nuevos obreros de las fábricas antes aprendices integrantes de los gremios o comunidades aldeanas se verían sometidos a una disciplina de trabajo estricta como la llamada “Tiranía del Reloj” una sistema de horarios estrictos y crecientes que hacían ver a los trabajadores que ya no eran dueños de su propio tiempo, el ataque sistemático psicológico era completado por la disgregación de las costumbres familiares tal es el caso del trato feroz que recibían mujeres y niños empleados en las fábricas, golpeados por sus patrones o capataces hacían cuestionar la autoridad del Páter de familia. La demora en uno o dos minutos en las labores o al ingreso de la fábrica era demasiado para descontar un jornal completo  e incluso al despido directo. Otro factor de aplastamiento psicosocial era la “segregación espacial” ya no compartían la vivienda con sus maestros- industriales y vivían aislados en barrios pobres sucios, sin servicios básicos expuestos a enfermedades y epidemias.

Toda esta batería actuó como elemento represor del obrero pero al mismo tiempo generó un descontento generalizado, la explotación sin atenuantes produjo que en un primer momento que los trabajadores canalizaron su desconcierto y malestar hacia el odio por las maquinas a las que culpaban por su situación de dolor y explotación, así comenzaron a producirse asaltos a las fábricas, frecuentes en los primeros años del siglo XIX cuyo objetivo era la destrucción de las maquinas. Pero que luego evolucionarían a formas de protestas más programáticas.
Los primeros movimientos de reacción fueron llamados “luddistas”, en Inglaterra se decía que respondían a un jefe llamado  Ned Ludd un personaje que posiblemente sea fantástico, creado por los trabajadores para evitar ser individualizados por sus patrones industriales. El Historiador Eric Hobsbawn ha dado en llamar a esta época como de "negociación colectiva a través de motín".
Poco a poco fueron evolucionando en sus objetivos y el luddismo quedó sin uso cuando los trabajadores viraron hacia otro culpable real y prefirieron señalar  a esta nueva clases de maestros (los industriales) como los responsables, vieron como estos cambiaron su objetivo, abandonando sus obligaciones tradicionales de Maestro para preocuparse solo por su ganancia de Industrial. Y es aquí donde la clase obrera logra una “construcción de identidad común” tan necesaria para poder programar acciones ordenadas para reclamo y  defensa de su sector. Al ir perdiendo esa identidad de gremio comunitario pre industrial debieron crear una nueva identidad de gremio combativo de la opresión patronal Industrial. Así pudieron asumirse como una clase social, termino muy usado en la época. En un primer momento los obreros se reunían solo a los efectos de compartir algunas horas con sus pares ya que así aliviaban la carga y la sensación de abandono; más tarde pasaron a organizarse para protegerse mutuamente e ir superando las malas condiciones de vida y finalmente para  protestar y enfrentar a los responsables ya identificados. Así surgieron los primeros Sindicatos con el nombre de “trade uníos”.

En sus inicios la metodología de reclamos de los sindicatos era en forma directa en la calle con manifestaciones, lo que generaba la represión y las detenciones, luego descubrieron que el abandono masivo a los puestos de trabajo afectaban las ganancias patronales y de esta forma surgieron las “Huelgas” 
            La respuesta no solo de los industriales sino de los gobiernos frente a los reclamos obreros en los surgidos “sindicatos” no fue otra que la represión y posterior prohibición. Lo que no genero la extinción de estas formaciones que miraban a los gobiernos como los representantes de los intereses de los industriales.


domingo, 22 de mayo de 2016

Máximo...lo máximo.

04/11/15
Hoy nos dijeron, luego de dos años de peregrinar por neurólogos, psicólogos, fonoaudiólogos y demás, que mi hijo posee TEA. Un trastorno del espectro autista.

Mi bebe de 4 años tiene una dispersión que ha ido disminuyendo pero que le impide desarrollar su madurez, posee algunos espasmos motrices y se babea profundamente. Mucha gente ha mirado a mi hijo como algo extraño y otras con “pena”, sí esa mirada que uno sabe cuándo alguien está siendo modificado por mi hijo, y otras lo asimilan como lo que él es, un niño feliz. A veces nos pasa que cuando Máximo inicia sus berrinches la gente nos mira acusándonos o molestándose, en las reuniones familiares, con mi esposa juntos no podemos estar charlando quince minutos seguidos y todo se resume a una posta, cuando mi esposa se cansa  la relevo, tratando de que nuestro pequeño pueda jugar con sus primos. A Máximo lo asustan los ruidos y los gritos, se tapa sus oídos y nos pide ayuda con pavor y a veces ni con el abrazo puede calmar sus miedos, y es que siente al mundo por otros costados, esos que el mismo mundo no los entiende. Quisiera estar dentro de esas sensaciones y ayudarlo desde alli pero lo único que puedo hacer por ahora es amarlo y leer mucho, mucho sobre su patología. 
Un mundo desconocido se abrió ante nuestros ojos, mi esposa y yo estamos viviendo y sufriendo, sí sufriendo porque es inevitable esa condición derrotista que siempre aflora acompañada de impaciencia y la tensión. El pensar como estudiará, si aprenderá a defenderse, a poder ocupar un lugar en la sociedad, a crear, a cantar o dibujar… uno piensa siempre en ese mañana como queriendo acelerar su evolución. Pero eso no sucede en el corto plazo y sabemos bien que para los profesionales esto de Máximo es de por vida pero como nosotros somos padres testarudos creemos en los milagros y hasta lo buscamos, aun egoístamente. 
De a poco, no sin dolor, llega el entendimiento de que los logros y avances son paso a paso, que lo mínimo es mucho y que tenerlo con vida ya es todo. Antes pensaba que mi hijo fuera un experto Historiador, superándolo al padre, o un doctor que desde la medicina social ayude a la infancia, o un aguerrido abogado que luche por las víctimas de la opresión, o un luchador gremialista que ponga el cuerpo en las marchas para defender los derechos laborales, hoy me doy cuenta que solo quiero que me abrace que me diga que me ama, que corra a buscarme, que solo me diga “papa te amo”, que pueda articular una frase entera sin babearse, que pueda correr sin tener que tirar sus brazos con fuerzas por sus espasmos, que pueda jugar con los chicos sin aislarse, que pueda dormir tranquilo sin esos movimientos nocturnos que no lo dejan descansar bien, que pueda comunicarse sin dispersarse, en fin que pueda jugar nada más que eso. Hoy veo como un gran logro cuando puede apilar más de dos cubos, cuando puede decir el nombre de su mamá y el de sus hermanos o cuando solo se da cuenta de que su lengua debe estar dentro de su boca y se seca con su manito ese hilo de baba que le corre por la comisura de sus labios. 
Con mi hijo aprendí a no ser tan exigente con mis otros hijos. A veces uno espera tanto del futuro que se olvida de vivir el presente con las pequeñas cosas que cotidianamente parecen ser tan naturales pero que son un milagro para muchos, para nosotros, para mi hijo.
Hemos pasado mucho con Máximo, hemos encontrado profesionales íntegros y humanos y otros que han visto en mi hijo solo una posibilidad económica, que les genere más que un paciente un “cliente”, las obras sociales en vez de allanar caminos nos ponen más obstáculos que hacen a veces imposible una terapia adecuada; nada de eso nos ha detenido y nada lo hará porque la esperanza y el amor hoy están fuertes y aunque de noche cuando todos duermen demos rienda suelta a nuestros contenidos dolores sabemos con mi esposa que nuestro hijo merece más nuestras lágrimas o sensaciones, merece y necesita fortaleza y que lo abracemos siempre.
Cuando nos empieza a desesperar el futuro rápido miramos lo que vamos transitando y eso nos pone siempre en carrera nuevamente, es una posta la que hacemos con mi esposa…cuando uno ya está al borde el otro está listo para largar y así una y otra vez. Nuestros otros pequeños siendo tan chicos han demostrado ser tan responsables y sensibles que nos enseñan día a día que todo es posible, se han convertido en un equipo todo terreno con su hermano, lo cuidan, le enseñan, preguntan, lo acompañan a sus terapias, creo que hasta en un punto Máximo nos ha unido de una manera mas que única.  Y  hemos comprobado que la mejor terapia para Máximo es nuestra familia; tenemos un norte puesto y allí vamos juntos, a veces mal trechos pero vamos, seguimos, andamos…en el camino hay gente que se suma pero también gente que se baja, las paradas nos enseñan y aunque con dolor la mayoría de las veces nos hacen crecer.
Ojala estas líneas sirvan para muchos, para aquellos que están viviendo esto y también para los que no, para que puedan ver en las pequeñas cosas de la vida lo esencial, para que cuando vean a unos papás remar con un niño que llora o se enoja exageradamente puedan darse el tiempo de pensar que algo les pasa y que no pueden ser solo caprichos. 
 Tener un hijo con un diagnostico así te hace, no sin lagrimas, pasar del "porque" al "para que". También te hace ir a tientas pero jamás sin esperanzas, jamás sin amor. 
Nuestro hijo Máximo es… lo máximo.
Hasta pronto.

domingo, 1 de mayo de 2016

La Tierra de los Indios el “nuevo objetivo” para construir el “nuevo Estado”.



Los primitivos dueños de la tierra venían resistiendo la conquista del “hombre blanco” desde la llegada de Solís, en 1516. Don Pedro de Mendoza debió abandonar Buenos Aires en 1536 por la hostilidad de los pampas. Sólo a partir de la creación del virreinato y la consecuente presencia de un poder político y militar fuerte, fue posible establecer una línea de fronteras con el indio medianamente alejada de los centros urbanos.  Veamos:
Rosas y el inicio de las campañas del desierto.
·      Rosas, haciéndose eco de las demandas de sus colegas estancieros sobre los constantes robos de ganado por parte de los indios, encabezó la primera campaña al desierto. Entre 1833 y 1834, al concluir su primera gobernación, Juan Manuel de Rosas, emprendió la primera campaña financiada por la provincia y los estancieros bonaerenses preocupados por la amenaza indígena sobre sus propiedades. Según un informe que Rosas presentó al gobierno de Buenos Aires a poco de comenzar la conquista, el saldo fue de 3.200 indios muertos, 1.200 prisioneros y se rescataron 1.000 cautivos blancos.
El sometimiento aborigen al "nuevo estado"
·      Tiempo después el gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina impulsó una campaña para extender la línea de frontera hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires. El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender líneas telegráficas y cavar un gran foso, conocido como la "zanja de Alsina", con el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado. Antes de poder concretar del todo su proyecto, Alsina murió y fue reemplazado por el joven general Julio A. Roca. La política desarrollada por Alsina había permitido ganar unos 56 mil kilómetros cuadrados, extender la red telegráfica, la fundación de cinco pueblos y la apertura de caminos.  El nuevo ministro de Guerra aplicará un plan de aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática. El propio Roca había definido con sus palabras la relación de fuerzas: "Tenemos seis mil soldados armados con los últimos inventos modernos de la guerra, para oponerlos a dos mil indios que no tienen otra defensa que la dispersión ni otras armas que la lanza primitiva". El saldo fue el de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes. El padre salesiano Alberto Agostini brindaba este panorama: "El principal agente de la rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que les hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con estricnina, para que sus mandantes se quedaran con los campos primeramente ocupados por los aborígenes”.
·      El éxito obtenido en la llamada “conquista del desierto” prestigió frente a la clase dirigente la figura de Roca y lo llevó a la presidencia de la república. Para el estado nacional, significó la apropiación de millones de hectáreas. Estas tierras fiscales que, según se había establecido en la Ley de Inmigración, serían destinadas al establecimiento de colonos y pequeños propietarios llegados de Europa, fueron distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder, que pagaron por ellas sumas irrisorias. Algunos ya eran grandes terratenientes, otros comenzaron a serlo e inauguraron su carrera de ricos y famosos. Los Pereyra Iraola, los Álzaga Unzué, los Luro, los Anchorena, los Martínez de Hoz, los Menéndez, ya tenían algo más que dónde caerse muertos. Algunos de ellos se dedicarán a la explotación ovina poblando el desierto con ovejas; otros dejarán centenares de miles de hectáreas sin explotar y sin poblar, especulando con la suba del precio de la tierra. Aún hoy, el territorio de Santa Cruz tiene un porcentaje de medio habitante por kilómetro cuadrado.  Roca había dicho: "Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y para siempre, esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el sudor de muchas generaciones".
En definitiva lo que buscaba el estado que estaba surgiendo era un ciudadano nuevo, capaz de reconocer su poder por encima de cualquier “obstáculo” y el indio parecía ser uno.  De esta manera se aumentó la concentración de tierras y se fue afirmando un feudalismo americano, pero la idea del Estado se había dado, el territorio fue "civilizado".

Roca en plena conquista del desierto.

miércoles, 23 de marzo de 2016

A 40 Años del golpe cívico militar: en el Bicentenario de la independencia la Argentina se tiñe de rojo, azul y se llena de estrellas.

40 años del Golpe de Estado de 1976.
El 24 de marzo de este año, en el que ya se cuentan 40 años del último golpe militar genocida inflado por el capitalismo anglosajón, quisiera hacer referencia a la relación entre militares y empresarios de EE.UU y la necesidad del golpe en todo el cono sur donde Argentina no sería la excepción a la regla. De alguna manera era necesaria una oleada que terminara con el populismo tardío (Peronismo) y sofocara a un movimiento obrero que había crecido y organizado.
Hay un investigación interesante en este sentido realizada por James Petras (sociólogo norteamericano), publicó  artículos sobre la política exterior norteamericana y la intervención de EE.UU en América Latina. Como corresponsal de la revista Les Temps Modernes, dirigida por Jean Paul Sartre viajo en  los años 70 a nuestro país, para concluir un estudio sobre el comportamiento local de las empresas norteamericanas. James Petras afirma, en una entrevista realizada por la Izquierda diario de Argentina, que: “En mis trabajos en la Argentina antes del golpe y también en algunas entrevistas que tuve aquí en Estados Unidos descubrí que los principales miembros de la Unión Industrial estaban trabajando duramente en favor de un golpe. Incluso en las entrevistas señalaban que el hecho de que Brasil tuviera un mayor crecimiento que Argentina justificaba el golpe, y esperaban que en Argentina los militares empezaran a planificarlo. En Estados Unidos también tuve entrevistas con un militar que había estado en la embajada norteamericana en esos años y que participó en debates con los comandantes militares en Argentina sobre qué fecha y qué condiciones eran las más propicias. Según él, hablaban de un golpe en el 75, pero los asesores norteamericanos decían que el movimiento peronista todavía tenía mucha fuerza y que un golpe en ese momento podía agitar a grandes sectores y hacer más difícil su éxito. Para ellos era importante el desgaste económico, el deterioro de la situación del gobierno de Isabelita, para que el pueblo no se pudiera movilizar y las condiciones fuesen más favorables para el golpe. Entonces, los militares norteamericanos participaron directamente en la planificación. Y segundo, los capitalistas argentinos tenían un lugar privilegiado en las prioridades de la dictadura. El golpe era un instrumento para mejorar las condiciones de inversión y las garantías sobre el futuro de sus empresas”.
            El golpe de estado era un negocio redondo para el capitalismo externo e interno. Este amigo interno para los yanquis y el enemigo interno para los trabajadores de argentina significo un medio indirecto para no usar directamente la fuerza militar del norte pues sería antipopular y podía generar una reacción no esperada. Por lo que se inició además una campaña mediática para convencer al pueblo que la única salida era un golpe y para ello se debía crear un enemigo que no sería otro que el comunismo, como una suerte de resabios de una guerra fría. Así hubo un rol activo a través de instrumentos de propaganda, políticos y diplomáticos, y también con los medios de comunicación, El Mercurioen Chile, La Nación y La Prensa, en Argentina por ejemplo. Esta  metodología servia para evitar el envío de sus tropas pues el trabajo militar gratuito lo tenia a merced de las fuerzas armadas de las naciones a golpear. Ahora esto no significaba que en caso de ser necesaria la intervención no “colaborarían” con el envío de apoyo en armas y soldados, pero esto les generaba un egreso de dinero que no estaban dispuestos a utilizar ¿porque hacerlo que si los militares nacionales estaban para eso?. En los 70 Estados Unidos estaba involucrado en la guerra de Vietnam, con 500 mil tropas, con enormes gastos militares y con un enorme desgaste político interno. Entonces, el intervencionismo norteamericano empezó a tomar otras formas, con ejércitos mercenarios en Angola y en el sur de África, y también en América Latina. Ese amigo interno abarataba los costos de los golpes  en Chile por ejemplo, la CIA financiaba a las fuerzas civiles que colaboraban con los militares para crear las condiciones propicias para el golpe. En Uruguay lo mismo. James Petras  decía que : “Está bien documentado que los EE.UU. apoyaron el golpe militar en Brasil. Estaban preparados para intervenir si los militares tenían algún problema, alguna división que podía perjudicar el golpe. Estados Unidos estaba muy activo en Bolivia con el golpe de Banzer. En Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, EE.UUE el compromiso con fuerzas militares era peligroso porque internamente había una ola antimilitar que rechazaba la intervención militar directa. Entonces, los EE.UU. y sus agencias utilizaron directamente las fuerzas internas en América Latina”.
Hoy en Argentina hay un  gobierno que está aplicando un brutal plan de ajuste y entrega contra el pueblo trabajador. Los gabinetes y secretarías ministeriales están poblados de gerentes y ex gerentes de las empresas que en aquellos años tenían directamente centros clandestinos de detención dentro de sus fábricas (como fue el “Quincho” de la Ford, el Tiro Federal de Campana lindante a la fá- brica SIDERCA del grupo Techint o en el Ingenio Ledesma de los Blaquier). 
Por todo esto creo que nos sobran motivos para marchar, para decir que no queremos ningún protocolo represivo, que queremos que nos paguen los salarios sin impuestos a las ganancias, que no queremos banderas con estrellas madres del Plan cóndor, que no es necesario la presencia un presidente imperialista, que está asesinando a los niños de Medio Oriente, que no queremos más desaparecidos en democracia, y que demos entidad a los desaparecidos en los 70.
No debemos quedarnos en la comodidad  casa o como si fuera un feriado de descanso o turismo, este 24 de marzo como todos los 24 de marzo desde hace 40 años son de luto pero también de memoria colectiva.
En esta fecha, como lo vengo haciendo todos los años, quiero dedicarle un párrafo especial a un sector esta vez a las mujeres desaparecidas (ya he hablado en los bebes nacidos en cautiverio, de los intelectuales y artistas en otras oportunidades); las mujeres constituyeron un 33% del total de los desaparecidos durante el período 1976-1983. Dentro del siniestro plan de las clases dominantes, los represores tenían objetivos específicos con las mujeres: “recuperarlas”, según su jerga, o desaparecerlas, incluyendo la apropiación de sus hijos e hijas. A la memoria de todas ellas y de las que hoy siguen buscando a sus hijos, nietos, esposos etc, a ellas mi respeto y admiración. 
Que la memoria colectiva también recuerde que el 2016 año del bicentenario de la declaración dela Independencia Argentina Buenos Aires se teñía del rojo, azul y se llenara de  estrellas , una metrópolis que se ha vulgarizado por semejante visita.

Hasta la victoria siempre.



Fuentes:
 //www.laizquierdadiario.com/James-Petras-EE-UU-apoyo-a-la-dictadura-con-propaganda-politica-diplomacia-y-medios

 http://www.laizquierdadiario.com/24M-apuntes-sobre-una-movilizacion-historica


 

lunes, 14 de marzo de 2016

Aniversario de la Muerte de Karl Marx.



Discurso ante la tumba de Marx de su amigo F. Engels*

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

Es incalculable lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Pronto se hará sentir el vacío dejado por la muerte de este titán.

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana. Es decir, el hecho elemental previamente oculto bajo un fárrago ideológico, que los hombres antes de poder ocuparse de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc., primero debe comer, beber, tener un techo y vestirse, etc.: que, por consiguiente, la producción de los medios materiales de existencia que parten de cada grado de desarrollo de un pueblo de una época forman la base de donde se han desarrollado las instituciones del Estado, las concepciones jurídicas, el arte e incluso las ideas religiosas de los hombres y por lo tanto es a partir de esta base que deben explicarse, y no al revés, como se hace hasta la actualidad.

Pero esto no es todo. Marx descubrió también la ley particular del movimiento del modo de producción capitalista y la sociedad burguesa que surge de ella. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, se habían perdido en las tinieblas.

Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación –y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo–, incluso en las matemáticas hizo descubrimientos originales.

Este era el hombre de ciencia. Pero no al punto de dedicarle su principal actividad. La ciencia era para Marx, una fuerza que accionaba la historia, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese la felicidad que pudiera tener con cualquier descubrimiento en ciencia teórica y del que quizás era imposible sacar una aplicación práctica, su felicidad era muy diferente cuando se trataba de un descubrimiento de un alcance revolucionario inmediato para la industria o en general para el desarrollo histórico. Por eso seguía muy atentamente el progreso en los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, sobre todo los trabajos de Marcel Deprez.

Marx era, ante todo, un revolucionario. Contribuir, de una manera u otra, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones del Estado creadas por ella; colaborar con la emancipación del proletariado moderno, al que había dado por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era su verdadera vocación La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos: colaboró con la Primera Gaceta del Rin en 1842; en el Vorwärts de París en 1844-48; con el Deutsche Zeitung de Bruselas en 1847; con la Nueva Gaceta Alemana en 1848-1849; en el New York Tribune de 1852 a 1861, junto a la publicación de una gran cantidad de folletos de combate; el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta la constitución de la gran Asociación Internacional de Trabajadores, coronando toda su obra. Este era el resultado del que el autor podía estar orgulloso, incluso si no hubiera hecho ninguna otra cosa.

Por eso, Marx era el hombre más odiado y calumniado de su tiempo. Los gobiernos, tanto los absolutistas como los republicanos, lo expulsaron. Burgueses conservadores y demócratas extremistas, competían a lanzarle mejores calumnias y maldiciones. Él descartaba todo esto de su camino como si fueran telas de araña, sin prestarle atención y sólo respondía en casos de necesidad extrema.
Él ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California.

Y puedo atreverme a decir: podía tener más de un adversario, pero casi no tuvo un enemigo personal.

¡Su nombre vivirá a través de los siglos y su obra también!

* Traducción cotejada y corregida especialmente para LID según el MIA francés.