lunes, 24 de septiembre de 2018

“La Batalla de Tucumán y la Virgen de la Merced”



INTRODUCCIÓN
En la llamada Batalla de Tucumán, un 24 de Septiembre del año 1812 dos ejércitos se enfrentaron por la ocupación de la región Norte del Virreinato del Río de La Plata. El ejército del Norte venía de Jujuy con el peso de una población redimida por las circunstancias y con un pelotón bastante debilitado. Sumado a que su Virreinato dio la orden para retroceder hacia la provincia de Córdoba de manera tal que “los recursos sean mayores”.  En el otro bando, el Ejército Realista llegaba de frenar los focos revolucionarios en el Alto Perú.  Era el día del enfrentamiento entre Patriotas y Realistas, lo que aconteció en esta fervorosa batalla fue la aparición de múltiples sucesos que desbalancearon a favor nuestro. Por citar un ejemplo: la lluvia de langostas que amenazó la contienda de manera inesperada.
El escritor Pablo Ortemberg plantea “…en este escenario casi bíblico…” una superioridad del Ejercito del Norte al poseer un territorio y clima ya indagado pero dejando lugar   a la idea del  milagro, porque desde se lo mire  cómo se puede explicar   la repentina presencia de un huracán y más aún  mediante la tradición oral “…de acuerdo a la experiencia de varios soldados al mando de Belgrano, venía a añadir que la misma Virgen había aparecido en el campo de batalla sobre una nube de polvo y su cuerpo blanco se había interpuesto a modo de escudo frenando las balas enemigas”[1].  Todo esto deja con la boca abierta a más de uno, la  gran pizca de epicidad de este  momento donde según las descripciones, emanaba en el cielo una figura de luz con forma humanoide y resistiendo el ataque del confundido enemigo deja con ventajas al ejército patriota. Si quisiéramos analizar esto último no podríamos dar lugar a la objetividad porque como Tucumanos y creyentes tenemos el derecho a pensar que ese umbral llegó para iluminar las cabezas de los justos, de proteger a su hijo más débil, como toda madre lo haría en una situación no tan alejada de la realidad. Y nuestra madre ese día protegió al pueblo Tucumano.
Dicho esto, se deja en claro que con este ensayo se tratará de analizar: La Batalla de Tucumán y el rol de Belgrano en su enorme creencia con respecto a la Virgen de La Merced, dando lugar a un pequeño análisis de  la forma en la que la Fe marca un eje en la vida social y política en la muchedumbre, abriendo el camino de análisis sobre el rol de las Vírgenes Generalas en la lucha por la independencia hispanoamericana

DESARROLLO
En nuestra tierra la relación de la lucha y de fe ligadas fue paulatinamente cambiando  el paradigma, se pasó de hacer sacrificios a reyes, a la tierra o  la misma patria a realizarlos a deidades en las batallas campales. Esta se da en las guerras de la cultura occidental como por ejemplo en la entrada de los árabes en España o en este caso, en la lucha por la independencia latinoamericana. “Si seguimos la trama religiosa de la guerra (…) habría que dar otro paso hacia atrás para comprender por qué Belgrano se preocupó tanto por introducir la práctica religiosa y aumentar la devoción mariana en su campaña.” [2] La religión es un centro importante en la vida de cualquier ciudad o pueblo. Su influencia es mucho mayor a cualquier ideología política. Ésta cumple una función que es la de moralizar al hombre, al de ponerle un límite o una contención a las dudas o temores que el posea. En momentos de desesperación puede en este caso la cruz alzarlo de valor, de un valor suma y puramente emocional que supera incluso su propia fuerza por así decirlo. La fe es algo sorprendente y único en su efecto. Belgrano sabia de esto y sin negar su fe se puede decir que lo insufló a sus tropas. La utilización del culto mariano en la práctica guerrera proviene de una larga tradición del antiguo régimen español.  El nombramiento de Vírgenes Generalas de ejércitos regulares y ya no patronas de regimientos constituyó una novedad en la historia de la guerra en América.
Anexar creencias y hechos históricos es un arma de doble filo, se la puede interpretar como una manera de trasmisión que trascienda generaciones e incluso fronteras para convertirse en un relato cultural popular de suma importancia, pero también que pueda ser tomado sin el peso historiográfico, abultado de  exageraciones,  sin embargo no es este el caso ya que la “Batalla de Tucumán” fue determinante para dar  continuidad a la revolución que nos llevara al 9 de julio de 1816. El uso exagerado del  recurso del elemento Fe ligado al militar puede dar lugar a contradicciones pues  los cielos no tomarían parte por “bandos” ya que en ambos hay hijos. Por ello se trata en este ensayo de dar contenido fundamentado a cada hecho o relato, el  recurso de la fe puede ser maravilloso en el marco de la lucha por la libertad más no una justificación de muertes en guerra.  ¿Por qué se usara el término recurso para este ensayo? Para unir el hecho histórico al relato oral. Luego el lector en su poder de elección podrá creer o no en ellos o si lo que ve se debe de considerar como canon.
  Realizar una crónica fiel a las  creencias religiosas, por más pruebas que se les dé, ya forma parte de una cultura popular internalizada en Tucumán y la región, ya queda impresa en la conciencia colectiva.

Hecho histórico y la Fe manifestada.
La batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en San Miguel de Tucumán, el curso de la Guerra de la Independencia Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control.
Belgrano bajaba a Tucumán desde Jujuy y cuando recibió una nueva y perentoria orden del Triunvirato para que se retire sobre Córdoba definitivamente, dejando en consecuencia libradas a su propia suerte las provincias del noroeste. Pero Belgrano  contesta que está decidido a presentar batalla porque lo estima indispensable. “Ni bien los tucumanos se enteraron de que Belgrano se encontraba cerca, fueron, alarmados, a reunirse con él y le ofrecieron todo lo que tenían a su alcance a fin de que no desamparase a la provincia y se quedara con ellos a enfrentar a Tristán. Cuenta Vicente Fidel López: grupos numerosísimos de hombres decididos y bravos acudieron a tomar servicio en sus filas"[3].
“En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión”[4]. 
Lucha y langostas. 
La lucha y el desorden en la batalla no eran lo extraño, si la oscuridad que aumentó por una inmensa nube de langostas. EL ejército de Belgrano acostumbrado a esto siguió luchando no así el ejército realista, esta confusión nos fue favorable.
El 25 por la mañana encuentra que Belgrano, con alguna tropa, está a retaguardia. Su situación es comprometida. Belgrano le intima rendición "en nombre de la fraternidad americana". Sin aceptarla y sin combatir, Tristán se retira lentamente esa misma noche por el camino de Salta, dejando 453 muertos, 687 prisioneros, 13 cañones, 358 fusiles y todo el parque, compuesto de 39 carretas con 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña. Sus pérdidas de armas dejan al ejército patriota provisto para toda la campaña. Las bajas patrióticas, por otra parte, son escasas: 65 muertos y 187 heridos. Belgrano, esperando la rendición de Tristán, no lo persigue y sólo encomienda a Díaz Vélez que "pique su retaguardia" con 600 hombres. Durante la persecución, se entablan varios combates con resultados dispares. Al regresar a Tucumán a fines de octubre, trae sesenta nuevos prisioneros y 80 rescatados al enemigo.
Así, la victoria de Tucumán retempló los ánimos en todo el Virreinato, dando un nuevo impulso a la revolución allanando el camino hacia la Declaración de la Independencia por el Congreso de Tucumán (16/09/1816), la puesta en marcha del plan de liberación continental Sanmartiniano y la definitiva emancipación americana. 
Luego de estas victorias y la de San Lorenzo lograda por San Martín en Febrero de 1813, ambos patriotas, en unión de miras, bregaron incansablemente por la libertad de América destacando San Martín en todo momento la valía del vencedor de Tucumán al asegurar tiempo después que: “…aun careciendo de la ciencia de un Moreau o de un Bonaparte, Belgrano es lo mejor que tenemos en América".
Fueron Tucumanos, Salteños y Jujeños los que hicieron posible la continuidad de la lucha por la libertad, desde Buenos Aires solo se obtenían intereses mezquinos de la burguesía comercial y oligárquica. Por eso es que en definitiva fue nuevamente el interior de la patria que ponía la vida al servicio de la tan ansiada independencia, por eso hoy más que nunca debemos estar más orgullosos que nunca de ser provincianos, de ser protagonistas de una historia dura, cruel pero sincera y directa sin rodeos ni balbuceos.

Belgrano y su acto de Agradecimiento a la Virgen: la masificación del fenómeno.
Después de su victoria en Tucumán en forma inusitada el General Manuel Belgrano nombró Generala a la Virgen en su advocación de la Merced. Devotamente, Belgrano había pedido su intercesión horas antes de la batalla al advertir que la contienda tendría lugar el 24 de septiembre, el día de su procesión tan popular en San Miguel de Tucumán, y sabiendo que el ejército enemigo estaba mejor provisto en número y en experiencia, dejándole muy pocas probabilidades de obtener una victoria[5]. “…y ocurrió que un día en que se festejaba a Nuestra Señora de las mercedes, en cuya fiesta se había librado la batalla, entraron en la ciudad las tropas de regreso de sus correrías marciales, y aunque estaban llenas de polvo y sociedad y sudor, el general ordeno que se incorporaran a la procesión que en ese momento de efectuaba por el medio de la ciudad. El propio general, adelantándose a frailes, soldados, prisioneros y público, se acercó hasta la imagen portada en alto, hizo descender las andas, de modo tal que la imagen quedara a su altura y entonces, mientras la gente se preguntaba ¿Qué hará el general?, ¿iniciará el rezo del rosario?, ¿besará la imagen? ¿Qué se le ocurrirá?, mientras estas y otras cosas se escurrían por los pensamientos colectivos, Manuel hizo lo impensado: se desprendió de su bastón de mando y lo colocó en las manos de la Señora de las Mercedes…”[6] 
A partir de aquí  Belgrano se ocupó de que sus tropas permanentemente practicaran la veneración de N. S. de las Mercedes, la causa Santa cobro fuerza desde Tucumán  “…Los cabildos de Tucumán, Salta y Santiago del Estero convirtieron el 24 de septiembre en efemérides de una patria en construcción -sin dejar de prestar atención a sus advocaciones locales[7]. No se dejó de rezar el rosario en la tropa diariamente, por la mañana y tarde, aun en los momentos de mayor urgencia. Belgrano impuso severas penas a quien atentara contra las costumbres locales y se mostrara insolente con la religión. En sus cartas y comunicados oficiales a la junta, no dejaba de invocar su confianza en la Virgen Generala. Envió las banderas capturadas en batalla a los templos principales de esa provincia y de Buenos Aires para ser depositadas como ofrenda ante sus imágenes marianas. Las monjas de la capital voluntariamente enviaron a Tucumán una partida de 4000 escapularios con la imagen de N. S. de las Mercedes. Antes de comenzar el traslado hacia Salta, Belgrano los distribuyó entre la tropa en una ceremonia religiosa, presidiéndola desde el altar del templo de la Merced. Esos escapularios se convirtieron en divisa de guerra.

Las Vírgenes Generalas en la lucha por la independencia hispanoamericana
En la sumergida lucha por la independencia de los países de habla hispana, la advocación mariana cumple una función preponderante. Aunque parezca algo nuevo en nuestros conocimientos básicos sobre los procesos de emancipación, durante esos periodos se había convertido en una práctica común. El caso de Belgrano no fue el único, ni el primero ni el ultimo,  fue una “moda” que rondaba en las tácticas militares.
Desde la colonización, las figuras católicas se fueron acentuando en casi todos los extremos de la región. Pero hay que destacar algo, la convivencia con los credos de los Pueblos precolombinos. Esto simboliza que a pesar de las múltiples costumbres y creencias originarias dentro del territorio americano, la influencia europea fue más que solo una religión de imposición.
En Latinoamérica también encontramos el caso del Perú, allí se encontraron con la presencia de manuscritos que no solo describían de forma precisa los acontecimientos de las expediciones del Alto Perú, sino que se halló diversas coyunturas con respecto a la adoración de la Virgen María y entre ellas lo que más destacaba era precisamente una producción lirica a la Virgen como muestra de súplica para su pelotón, pedía que no decayeran y que lo protegieran de cualquier adversidad. En Bolivia también que también se tiño de esta modalidad, La Virgen de Guadalupe fue simbología de Revolución. No obstante lo que más sorprende en este caso, es que también esta figura fue usada por el bando enemigo, es decir el bando realista. En las ciudades de la Plata y Potosí su popularidad era inmensa, de hecho fue utilizada por los chuquisaqueños juntistas en 1809 como figura en su causa luego de la Batalla de Suipacha.
En cuanto al General Belgrano durante la Batalla de Tucumán, donde la protagonista fue la Virgen de La Merced, plasmó la lucha a través de un símbolo, símbolo que para la posteridad tomaría mucha fuerza; la entrega de ese bastón de mando declaraba no solo la fe del mismo general sino del pueblo Tucumano al momento que tomaba a la Virgen como protectora y generala del ejército criollo y no de otro y donde “…la batalla de Tucma se convirtió en la Batalla de las Vírgenes Generalas[8]
En síntesis vimos como Belgrano utilizó la figura Mariana en su Batalla en 1812, también el caso de Pezuela y de los fieles en Bolivia: como si fuera poco “…Más tarde, Rondeau en el escenario alto peruano, así como José de San Martín y Bernardo O’Higgins en el escenario cuyano y chileno continuarán la política belgraniana de la guerra religiosa invocando y celebrando la intercesión de la Vírgenes generalas…”[9] Sumado a que la Virgen de Guadalupe en México ayudo de manera enorme a Hidalgo de ganar su independencia. Mucho tiempo después las vírgenes recibieron sus respectivos homenajes ya sea asignándoles fechas, monumentos, entre otros.
                Aunque parezca un poco curioso, hay que destacar que la figura de María como mujer evoca a otras mujeres a luchar y plasmar un ideal, pero de manera un poco sigilosa, tal cual son los caso de Juana Azurduy, Eva Perón, Rigoberta Menchú, Elvia Carrillo Puerto, Frida Kahlo, Las madres y abuelas de Plaza de mayo, etc.
 Tal como lo dice la autora de origen polaco Katarzyna Różańska: “La madre es, indudablemente, la figura más poliédrica en el mundo de las creencias. Encarna el misterio de la vida; como María, madre de Cristo, la mujer latinoamericana lo sufre todo en silencio. Se convierte en objeto de adoración, carente de humanidad, hermética y pasiva…”[10]
La Virgen de la Merced pasó a la historia o torció la historia en Tucumán de 1812, la elección de la argumentación queda a criterio del lector. Este sencillo ensayo deja datos históricos con fuentes comprobables pero también a  da  a la fe un lugar importante.

Conclusión.
                Luego de analizar la Batalla de Tucumán, el rol de Belgrano junto a su fe en la virgen de la Merced y  el rol de las vírgenes generalas en la lucha por la independencia hispanoamericanas llego a la conclusión de que si no fuera por darle la espaldas al “tan patriótico triunvirato” en la imposición de retroceder hacia Córdoba resguardando así a Buenos Aires, hubiera dejado a merced  toda una población a manos de los realistas y posiblemente el sueño de la independencia se hubiera hecho más cuesta arriba e incluso se hubiera esfumado.
Aquel acto de hermandad de retroceder hacia territorio Tucumano dio lugar a la batalla de Tucma. Gracias a ella pudimos llegar a Salta y asegurar parte del Virreinato del Rio de La Plata. En este ensayo vimos la figura de la Virgen como signo de vigor en soldados patriotas preocupados por ganar una dificultosa pelea. El fulgor de la fe reanimó a los combatientes a realizar un enorme sacrificio por un bien común, esfuerzo sobrehumano que también lograron familias enteras y evidenciadas por ejemplo en el Éxodo Jujeño.
Las vírgenes generalas fueron todo un símbolo en Bolivia, México, Perú y Chile con lo cual vemos, y se ha comprobado en el presente ensayo, que el culto mariano en las batallas no le era desconocido a Belgrano y que hizo uso de esto también (sin dudar de su fe) para sumar a la Batalla que veía perdida. La virgen María es un fenómeno deslumbrante en Latinoamérica, sirvió como influencia no solo en los campos de batalla sino también para trascender en las masas. Es parte de nuestra esencia como habitantes hispanohablantes. Aunque creamos o no en ella, fluye en nuestras venas un espíritu de madre al ver a su hijo desprotegido y débil ante su otro progenitor más fuerte. 



[1] Cayetano Bruno cita en su libro dos testimonios coincidentes extraídos de las respectivas memorias de
doña Felipa Zavaleta de Corvalán y la del militar Juan Pardo Zela, ambos presentes en aquellos días.
Cayetano Bruno, La Virgen Generala…, pp. 208-209.
[2] Pablo Ortemberg, “Las vírgenes generalas: acción guerrera y práctica religiosa en las campañas del Alto Perú y el Río de la Plata (1810-1818)”, Capitulo 3, Pagina 28,
[3] Juan Pablo Bustos Thames. “Curiosidades Históricas del Bicentenario”. Ed. Vi-Da Global 2014
[4] Robledo Walter Daniel. “Batalla de la libertad: Tucumán 1812. Texto de Revalorización de la Fecha patria. IPR. 2017. Tucumán.
[5] Luego de la victoria escribe a su amigo el Dr. Pedro Andrés García, “Mi amado Perico: convéncete que nuestra causa nada tiene que agradecer a los hombres; ella está sostenida por Dios, y Él es quien la ha salvado…”, Tucumán, 20 de octubre de 1812, Epistolario Belgraniano, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1970, p. 168. Después de la victoria en Salta, escribe Belgrano a su primo Francisco Martínez Villarino, “…salimos bien porque Dios es quién protege nuestra causa, y El se ha encargado de dirigirla, manifestándonos que no debemos agradecer cosa alguna a los hombres…”, Tucumán, 12 de diciembre de 1812, Epistolario Belgraniano,…, p. 172. Prácticamente en la mayoría de sus cartas privadas y oficiales reitera su opinión sobre la conducción divina de la guerra, el protagonismo de Nuestra Señora de las Mercedes, el carácter santo de la revolución y la necesidad de las funciones de iglesia para mantener este lazo. Sobre la popularidad de esta advocación en la actual Argentina, Fr. José Brunet, “La Virgen de la Meced en la devoción popular del pueblo argentino, especialmente en la ciudad y departamento de Maipú”, Madrid, Revista Estudios, n. 138, julio-sept. 1982, pp. 365-377.
[6] María Esther de Miguel. “Las Batallas secretas de Belgrano”. Pag.200/1. Ed. Planeta. II Edición. 2001. Bs.As.
[7] Para el caso de Salta, por ejemplo, Chaile advierte que las Vírgenes de los Dolores, del Rosario y del Carmen fueron populares en la segunda mitad del siglo XVIII en el plano privado. Subraya los cultos locales a la Virgen del Milagro, de la Viña, de las Lágrimas y la de Nieva. Telma Liliana Chaile, “Las devociones marianas en la sociedad colonial salteña. Siglo XVIII”, Andes, n. 15, Salta, 2004, pp. 87-115.
[8] Extraída de Pablo Ortemberg
[9] Pablo Ortemberg, Las vírgenes generalas: acción guerrera y práctica religiosa en las campañas del Alto Perú y el Río de la Plata (1810-1818)”, Capitulo 5, Pagina 35
[10] Katarzyna Różańska, “Los arquetipos de la mujer en la cultura latinoamericana: desde la cosmovisión precolombina hasta la literatura contemporánea”, capítulo 4, página 5, Universidad Adam Mickiewicz, Poznan – Polonia, 2011.

viernes, 10 de junio de 2016

Anécdotas sobre el Himno Nacional Argentino (con video de versión histórica completa)


-          El Himno Nacional nació por un decreto de la Asamblea del Año XIII (decreto del 6 de marzo de 1813) el 11 de mayo de 1813: era un poema de nueve estrofas y un coro, escrito en octavas decasilábicas y su ejecución tomaba unos veinte minutos de duración. La letra pertenece a Vicente López y Planes, y la escribió de manera gratuita. La música es de Blas Parera y cobró sus honorarios por hacerlo.
Vicente López y Planes compuso el Himno en una noche.

-          La Asamblea del Año XIII designó a Blas Parera para musicalizar los versos de  la Canción Patria, escrita por López y Planes. Y así lo hizo entre el 12 y 28 de mayo de aquel año. Según el análisis de músicos expertos, sostienen que nuestro Himno Nacional es uno de los más hermosos del mundo, aunque no por la maestría de Blas Parera ya que tomó fragmentos de música de autores clásicos, especialmente de Mozart. En su defensa se puede aducir la falta de tiempo con que contó el maestro de piano para componer la música, dada la urgencia del encargo.
La Asamblea del Año XIII aprobó la "única marcha nacional el 11 de mayo de 1813.
-          Históricamente, no existe acuerdo unánime respecto del lugar donde el Himno Nacional fue ejecutado por primera vez. Algunas fuentes sostienen que el debut de la obra se produjo el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, cantado por los alumnos de la escuelita del maestro Rufino Sánchez. Y que el mismo día, por la noche, se entonó en el Coliseo Provisional. Esta versión se fundamenta en que, tratándose de un encargo gubernamental de tamaña dimensión, difícilmente su estreno se confinara a un ámbito reducido. Esta aclaración resulta necesaria ya que la tradición cuenta que el Himno Nacional tuvo su estreno en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, dama de la sociedad porteña de la época.
Mariquita Sánchez de Thompson interpretando el Himno.

-          La adaptación actual es obra del maestro español Juan Pedro Esnaola quien modifica la música del Himno (ya que la partitura original se halla extraviada) hacia 1860. Proveniente de España en 1822, se radicó en Buenos Aires, convirtiéndose en el músico “oficial” de Juan Manuel de Rosas. Entre 1847 y 1849 Esnaola hizo un primer arreglo del Himno Argentino que luego le serviría para hacer una versión propia en 1860, encargada por el director de Bandas Militares, Francisco Faramiñan. En 1909, por decreto, se había establecido que se cantara en los actos oficiales una versión reducida de la Canción Patria, debido a que la original duraba unos 20 minutos. A partir de 1928 se convirtió en la versión oficial del Himno Nacional que en la actualidad se canta.

Dejo un versión hermosa del Himno según letra enviada por el Archivo Histórico de la Nación.

Revista Virtual escolar.

El siguiente link los llevara a una revista on line creada y editada con alumnos de la escuela Media de la Florida. Dpto. Cruz Alta de la Provincia de Tucumán. Esta basada en un tema de la materia Formación Ética y Ciudadana:los derechos económicos y sociales en el marco del certamen "Manos Jóvenes escriben en grande" de la Fundacion Democracia del Circulo de legisladores Nacional del congreso de la nación Argentina. , y que recibiera premio sudamericano. 



Hacer Clic en la palabra: REVISTA


La Revolución Industrial y las primeras reacciones obreras.


Obreros e Industriales.

La revolución industrial  trajo aparejado una “organización fabril de la producción” que se regó como pólvora tanto en Europa continental como en Estados Unidos sentando la base del surgimiento de dos actores sociales: Los Obreros y los Industriales. Esto van a cambiar la fisonomía social en una relación de poder despareja, ambos no dejan de ser dos protagonistas de la nueva sociedad capitalista moderna aunque uno imponga y el otro soporte. Aunque cabe destacar que esta conflictividad social no fue de origen con la Revolución Industrial ya en el Antiguo Régimen era bastante frecuente que estallaran motines por la carencia de alimentos y por la presión fiscal que soportaba en tercer estado(Estado Llano). La represión era la respuesta pero de por medio había luego una especie de concesión precaria. Lo que trajo la industrialización fue además de la nueva concepción de obrero proletario fue  una nueva forma de acción y de conflicto social, que nació de manera confusa en cuanto a sus obejtivos pero que con la maduracion de los grupos oprimidos fueron evolucionando a organizaciones de resistencia y exigencia de derechos.

Los trabajadores antes, a partir,  y después de la Revolución Industrial.


Antes del boom de la fábrica la producción de textiles se hacía mediante un sistema “a domicilio” en el campo mientras que en las ciudades funcionaba el llamado “gremio” de artesanos. La organización de dichos gremios era de alguna manera jerárquica pues el “Maestro” ocupaba un lugar privilegiado o destacado  pues era el que conocía el oficio y poseía experiencia y técnica, luego seguían los “oficiales” y al final de la escalera gremial estaban los “aprendices”. Sin embargo a pesar de estas diferencias internas y a los fines de producción mantenían una identidad común, con un estilo de vida comunitario (vivían juntos en el edifico que trabajaban)  compartían rituales, fiestas; cada gremio se distinguía por sus propios símbolos (poseían una identificación clara y una pertenencia al grupo) lo que reforzaba la unidad del gremio.
Era común que dentro del gremio el Maestro asumiera el rol de “protector” de sus discípulos y de la familia de estos, los cuales respondía con trabajo y dependencia.
 En cuanto a los campesinos que tejían para los comerciantes de la ciudad también formaban sus propias comunidades, había una tendencia a la conformación de grupos para lograr la seguridad y la estabilidad existencial.
En ambos caso se puede percibir que el “sentimiento de pertenencia” a una comunidad  pero también una tendencia a la dependencia y una formación jerarquizada dentro de cada formación social. Pero esta conformación identitaria les brindaba seguridad y trabajo conjunto, una especie de protección a cambio de trabajo y dependencia.
A partir de la aparición de las fábricas la forma de vida comunal, gremial, grupal fue cambiando dando lugar a una sociedad de competencias e individualismos. Los Maestros convertidos en industriales (dueños de las maquinas en definitiva de los medios de producción) ya no se preocupaban por su gremio o comunidad, el objetivo había cambiado. La producción fue la principal preocupación de estos maestros devenidos ahora en los Industriales o Patrones, como los definiría Karl Marx en la “Burguesía Capitalista”. Hay que destacar que la tendencia a aumentar la producción se basaba en dos estrategias: en el menor tiempo posible más producción y con menos costos (pagando lo  menos posible). Las jornadas de trabajo se extendían cada vez más, llegando a dieciséis horas diarias de labor.
¿En este contexto que paso con los trabajadores? Los nuevos obreros de las fábricas antes aprendices integrantes de los gremios o comunidades aldeanas se verían sometidos a una disciplina de trabajo estricta como la llamada “Tiranía del Reloj” una sistema de horarios estrictos y crecientes que hacían ver a los trabajadores que ya no eran dueños de su propio tiempo, el ataque sistemático psicológico era completado por la disgregación de las costumbres familiares tal es el caso del trato feroz que recibían mujeres y niños empleados en las fábricas, golpeados por sus patrones o capataces hacían cuestionar la autoridad del Páter de familia. La demora en uno o dos minutos en las labores o al ingreso de la fábrica era demasiado para descontar un jornal completo  e incluso al despido directo. Otro factor de aplastamiento psicosocial era la “segregación espacial” ya no compartían la vivienda con sus maestros- industriales y vivían aislados en barrios pobres sucios, sin servicios básicos expuestos a enfermedades y epidemias.

Toda esta batería actuó como elemento represor del obrero pero al mismo tiempo generó un descontento generalizado, la explotación sin atenuantes produjo que en un primer momento que los trabajadores canalizaron su desconcierto y malestar hacia el odio por las maquinas a las que culpaban por su situación de dolor y explotación, así comenzaron a producirse asaltos a las fábricas, frecuentes en los primeros años del siglo XIX cuyo objetivo era la destrucción de las maquinas. Pero que luego evolucionarían a formas de protestas más programáticas.
Los primeros movimientos de reacción fueron llamados “luddistas”, en Inglaterra se decía que respondían a un jefe llamado  Ned Ludd un personaje que posiblemente sea fantástico, creado por los trabajadores para evitar ser individualizados por sus patrones industriales. El Historiador Eric Hobsbawn ha dado en llamar a esta época como de "negociación colectiva a través de motín".
Poco a poco fueron evolucionando en sus objetivos y el luddismo quedó sin uso cuando los trabajadores viraron hacia otro culpable real y prefirieron señalar  a esta nueva clases de maestros (los industriales) como los responsables, vieron como estos cambiaron su objetivo, abandonando sus obligaciones tradicionales de Maestro para preocuparse solo por su ganancia de Industrial. Y es aquí donde la clase obrera logra una “construcción de identidad común” tan necesaria para poder programar acciones ordenadas para reclamo y  defensa de su sector. Al ir perdiendo esa identidad de gremio comunitario pre industrial debieron crear una nueva identidad de gremio combativo de la opresión patronal Industrial. Así pudieron asumirse como una clase social, termino muy usado en la época. En un primer momento los obreros se reunían solo a los efectos de compartir algunas horas con sus pares ya que así aliviaban la carga y la sensación de abandono; más tarde pasaron a organizarse para protegerse mutuamente e ir superando las malas condiciones de vida y finalmente para  protestar y enfrentar a los responsables ya identificados. Así surgieron los primeros Sindicatos con el nombre de “trade uníos”.

En sus inicios la metodología de reclamos de los sindicatos era en forma directa en la calle con manifestaciones, lo que generaba la represión y las detenciones, luego descubrieron que el abandono masivo a los puestos de trabajo afectaban las ganancias patronales y de esta forma surgieron las “Huelgas” 
            La respuesta no solo de los industriales sino de los gobiernos frente a los reclamos obreros en los surgidos “sindicatos” no fue otra que la represión y posterior prohibición. Lo que no genero la extinción de estas formaciones que miraban a los gobiernos como los representantes de los intereses de los industriales.


domingo, 22 de mayo de 2016

Máximo...lo máximo.

04/11/15
Hoy nos dijeron, luego de dos años de peregrinar por neurólogos, psicólogos, fonoaudiólogos y demás, que mi hijo posee TEA. Un trastorno del espectro autista.

Mi bebe de 4 años tiene una dispersión que ha ido disminuyendo pero que le impide desarrollar su madurez, posee algunos espasmos motrices y se babea profundamente. Mucha gente ha mirado a mi hijo como algo extraño y otras con “pena”, sí esa mirada que uno sabe cuándo alguien está siendo modificado por mi hijo, y otras lo asimilan como lo que él es, un niño feliz. A veces nos pasa que cuando Máximo inicia sus berrinches la gente nos mira acusándonos o molestándose, en las reuniones familiares, con mi esposa juntos no podemos estar charlando quince minutos seguidos y todo se resume a una posta, cuando mi esposa se cansa  la relevo, tratando de que nuestro pequeño pueda jugar con sus primos. A Máximo lo asustan los ruidos y los gritos, se tapa sus oídos y nos pide ayuda con pavor y a veces ni con el abrazo puede calmar sus miedos, y es que siente al mundo por otros costados, esos que el mismo mundo no los entiende. Quisiera estar dentro de esas sensaciones y ayudarlo desde alli pero lo único que puedo hacer por ahora es amarlo y leer mucho, mucho sobre su patología. 
Un mundo desconocido se abrió ante nuestros ojos, mi esposa y yo estamos viviendo y sufriendo, sí sufriendo porque es inevitable esa condición derrotista que siempre aflora acompañada de impaciencia y la tensión. El pensar como estudiará, si aprenderá a defenderse, a poder ocupar un lugar en la sociedad, a crear, a cantar o dibujar… uno piensa siempre en ese mañana como queriendo acelerar su evolución. Pero eso no sucede en el corto plazo y sabemos bien que para los profesionales esto de Máximo es de por vida pero como nosotros somos padres testarudos creemos en los milagros y hasta lo buscamos, aun egoístamente. 
De a poco, no sin dolor, llega el entendimiento de que los logros y avances son paso a paso, que lo mínimo es mucho y que tenerlo con vida ya es todo. Antes pensaba que mi hijo fuera un experto Historiador, superándolo al padre, o un doctor que desde la medicina social ayude a la infancia, o un aguerrido abogado que luche por las víctimas de la opresión, o un luchador gremialista que ponga el cuerpo en las marchas para defender los derechos laborales, hoy me doy cuenta que solo quiero que me abrace que me diga que me ama, que corra a buscarme, que solo me diga “papa te amo”, que pueda articular una frase entera sin babearse, que pueda correr sin tener que tirar sus brazos con fuerzas por sus espasmos, que pueda jugar con los chicos sin aislarse, que pueda dormir tranquilo sin esos movimientos nocturnos que no lo dejan descansar bien, que pueda comunicarse sin dispersarse, en fin que pueda jugar nada más que eso. Hoy veo como un gran logro cuando puede apilar más de dos cubos, cuando puede decir el nombre de su mamá y el de sus hermanos o cuando solo se da cuenta de que su lengua debe estar dentro de su boca y se seca con su manito ese hilo de baba que le corre por la comisura de sus labios. 
Con mi hijo aprendí a no ser tan exigente con mis otros hijos. A veces uno espera tanto del futuro que se olvida de vivir el presente con las pequeñas cosas que cotidianamente parecen ser tan naturales pero que son un milagro para muchos, para nosotros, para mi hijo.
Hemos pasado mucho con Máximo, hemos encontrado profesionales íntegros y humanos y otros que han visto en mi hijo solo una posibilidad económica, que les genere más que un paciente un “cliente”, las obras sociales en vez de allanar caminos nos ponen más obstáculos que hacen a veces imposible una terapia adecuada; nada de eso nos ha detenido y nada lo hará porque la esperanza y el amor hoy están fuertes y aunque de noche cuando todos duermen demos rienda suelta a nuestros contenidos dolores sabemos con mi esposa que nuestro hijo merece más nuestras lágrimas o sensaciones, merece y necesita fortaleza y que lo abracemos siempre.
Cuando nos empieza a desesperar el futuro rápido miramos lo que vamos transitando y eso nos pone siempre en carrera nuevamente, es una posta la que hacemos con mi esposa…cuando uno ya está al borde el otro está listo para largar y así una y otra vez. Nuestros otros pequeños siendo tan chicos han demostrado ser tan responsables y sensibles que nos enseñan día a día que todo es posible, se han convertido en un equipo todo terreno con su hermano, lo cuidan, le enseñan, preguntan, lo acompañan a sus terapias, creo que hasta en un punto Máximo nos ha unido de una manera mas que única.  Y  hemos comprobado que la mejor terapia para Máximo es nuestra familia; tenemos un norte puesto y allí vamos juntos, a veces mal trechos pero vamos, seguimos, andamos…en el camino hay gente que se suma pero también gente que se baja, las paradas nos enseñan y aunque con dolor la mayoría de las veces nos hacen crecer.
Ojala estas líneas sirvan para muchos, para aquellos que están viviendo esto y también para los que no, para que puedan ver en las pequeñas cosas de la vida lo esencial, para que cuando vean a unos papás remar con un niño que llora o se enoja exageradamente puedan darse el tiempo de pensar que algo les pasa y que no pueden ser solo caprichos. 
 Tener un hijo con un diagnostico así te hace, no sin lagrimas, pasar del "porque" al "para que". También te hace ir a tientas pero jamás sin esperanzas, jamás sin amor. 
Nuestro hijo Máximo es… lo máximo.
Hasta pronto.

domingo, 1 de mayo de 2016

La Tierra de los Indios el “nuevo objetivo” para construir el “nuevo Estado”.



Los primitivos dueños de la tierra venían resistiendo la conquista del “hombre blanco” desde la llegada de Solís, en 1516. Don Pedro de Mendoza debió abandonar Buenos Aires en 1536 por la hostilidad de los pampas. Sólo a partir de la creación del virreinato y la consecuente presencia de un poder político y militar fuerte, fue posible establecer una línea de fronteras con el indio medianamente alejada de los centros urbanos.  Veamos:
Rosas y el inicio de las campañas del desierto.
·      Rosas, haciéndose eco de las demandas de sus colegas estancieros sobre los constantes robos de ganado por parte de los indios, encabezó la primera campaña al desierto. Entre 1833 y 1834, al concluir su primera gobernación, Juan Manuel de Rosas, emprendió la primera campaña financiada por la provincia y los estancieros bonaerenses preocupados por la amenaza indígena sobre sus propiedades. Según un informe que Rosas presentó al gobierno de Buenos Aires a poco de comenzar la conquista, el saldo fue de 3.200 indios muertos, 1.200 prisioneros y se rescataron 1.000 cautivos blancos.
El sometimiento aborigen al "nuevo estado"
·      Tiempo después el gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina impulsó una campaña para extender la línea de frontera hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires. El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender líneas telegráficas y cavar un gran foso, conocido como la "zanja de Alsina", con el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado. Antes de poder concretar del todo su proyecto, Alsina murió y fue reemplazado por el joven general Julio A. Roca. La política desarrollada por Alsina había permitido ganar unos 56 mil kilómetros cuadrados, extender la red telegráfica, la fundación de cinco pueblos y la apertura de caminos.  El nuevo ministro de Guerra aplicará un plan de aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática. El propio Roca había definido con sus palabras la relación de fuerzas: "Tenemos seis mil soldados armados con los últimos inventos modernos de la guerra, para oponerlos a dos mil indios que no tienen otra defensa que la dispersión ni otras armas que la lanza primitiva". El saldo fue el de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes. El padre salesiano Alberto Agostini brindaba este panorama: "El principal agente de la rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que les hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con estricnina, para que sus mandantes se quedaran con los campos primeramente ocupados por los aborígenes”.
·      El éxito obtenido en la llamada “conquista del desierto” prestigió frente a la clase dirigente la figura de Roca y lo llevó a la presidencia de la república. Para el estado nacional, significó la apropiación de millones de hectáreas. Estas tierras fiscales que, según se había establecido en la Ley de Inmigración, serían destinadas al establecimiento de colonos y pequeños propietarios llegados de Europa, fueron distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder, que pagaron por ellas sumas irrisorias. Algunos ya eran grandes terratenientes, otros comenzaron a serlo e inauguraron su carrera de ricos y famosos. Los Pereyra Iraola, los Álzaga Unzué, los Luro, los Anchorena, los Martínez de Hoz, los Menéndez, ya tenían algo más que dónde caerse muertos. Algunos de ellos se dedicarán a la explotación ovina poblando el desierto con ovejas; otros dejarán centenares de miles de hectáreas sin explotar y sin poblar, especulando con la suba del precio de la tierra. Aún hoy, el territorio de Santa Cruz tiene un porcentaje de medio habitante por kilómetro cuadrado.  Roca había dicho: "Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y para siempre, esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el sudor de muchas generaciones".
En definitiva lo que buscaba el estado que estaba surgiendo era un ciudadano nuevo, capaz de reconocer su poder por encima de cualquier “obstáculo” y el indio parecía ser uno.  De esta manera se aumentó la concentración de tierras y se fue afirmando un feudalismo americano, pero la idea del Estado se había dado, el territorio fue "civilizado".

Roca en plena conquista del desierto.

miércoles, 23 de marzo de 2016

A 40 Años del golpe cívico militar: en el Bicentenario de la independencia la Argentina se tiñe de rojo, azul y se llena de estrellas.

40 años del Golpe de Estado de 1976.
El 24 de marzo de este año, en el que ya se cuentan 40 años del último golpe militar genocida inflado por el capitalismo anglosajón, quisiera hacer referencia a la relación entre militares y empresarios de EE.UU y la necesidad del golpe en todo el cono sur donde Argentina no sería la excepción a la regla. De alguna manera era necesaria una oleada que terminara con el populismo tardío (Peronismo) y sofocara a un movimiento obrero que había crecido y organizado.
Hay un investigación interesante en este sentido realizada por James Petras (sociólogo norteamericano), publicó  artículos sobre la política exterior norteamericana y la intervención de EE.UU en América Latina. Como corresponsal de la revista Les Temps Modernes, dirigida por Jean Paul Sartre viajo en  los años 70 a nuestro país, para concluir un estudio sobre el comportamiento local de las empresas norteamericanas. James Petras afirma, en una entrevista realizada por la Izquierda diario de Argentina, que: “En mis trabajos en la Argentina antes del golpe y también en algunas entrevistas que tuve aquí en Estados Unidos descubrí que los principales miembros de la Unión Industrial estaban trabajando duramente en favor de un golpe. Incluso en las entrevistas señalaban que el hecho de que Brasil tuviera un mayor crecimiento que Argentina justificaba el golpe, y esperaban que en Argentina los militares empezaran a planificarlo. En Estados Unidos también tuve entrevistas con un militar que había estado en la embajada norteamericana en esos años y que participó en debates con los comandantes militares en Argentina sobre qué fecha y qué condiciones eran las más propicias. Según él, hablaban de un golpe en el 75, pero los asesores norteamericanos decían que el movimiento peronista todavía tenía mucha fuerza y que un golpe en ese momento podía agitar a grandes sectores y hacer más difícil su éxito. Para ellos era importante el desgaste económico, el deterioro de la situación del gobierno de Isabelita, para que el pueblo no se pudiera movilizar y las condiciones fuesen más favorables para el golpe. Entonces, los militares norteamericanos participaron directamente en la planificación. Y segundo, los capitalistas argentinos tenían un lugar privilegiado en las prioridades de la dictadura. El golpe era un instrumento para mejorar las condiciones de inversión y las garantías sobre el futuro de sus empresas”.
            El golpe de estado era un negocio redondo para el capitalismo externo e interno. Este amigo interno para los yanquis y el enemigo interno para los trabajadores de argentina significo un medio indirecto para no usar directamente la fuerza militar del norte pues sería antipopular y podía generar una reacción no esperada. Por lo que se inició además una campaña mediática para convencer al pueblo que la única salida era un golpe y para ello se debía crear un enemigo que no sería otro que el comunismo, como una suerte de resabios de una guerra fría. Así hubo un rol activo a través de instrumentos de propaganda, políticos y diplomáticos, y también con los medios de comunicación, El Mercurioen Chile, La Nación y La Prensa, en Argentina por ejemplo. Esta  metodología servia para evitar el envío de sus tropas pues el trabajo militar gratuito lo tenia a merced de las fuerzas armadas de las naciones a golpear. Ahora esto no significaba que en caso de ser necesaria la intervención no “colaborarían” con el envío de apoyo en armas y soldados, pero esto les generaba un egreso de dinero que no estaban dispuestos a utilizar ¿porque hacerlo que si los militares nacionales estaban para eso?. En los 70 Estados Unidos estaba involucrado en la guerra de Vietnam, con 500 mil tropas, con enormes gastos militares y con un enorme desgaste político interno. Entonces, el intervencionismo norteamericano empezó a tomar otras formas, con ejércitos mercenarios en Angola y en el sur de África, y también en América Latina. Ese amigo interno abarataba los costos de los golpes  en Chile por ejemplo, la CIA financiaba a las fuerzas civiles que colaboraban con los militares para crear las condiciones propicias para el golpe. En Uruguay lo mismo. James Petras  decía que : “Está bien documentado que los EE.UU. apoyaron el golpe militar en Brasil. Estaban preparados para intervenir si los militares tenían algún problema, alguna división que podía perjudicar el golpe. Estados Unidos estaba muy activo en Bolivia con el golpe de Banzer. En Bolivia, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil, EE.UUE el compromiso con fuerzas militares era peligroso porque internamente había una ola antimilitar que rechazaba la intervención militar directa. Entonces, los EE.UU. y sus agencias utilizaron directamente las fuerzas internas en América Latina”.
Hoy en Argentina hay un  gobierno que está aplicando un brutal plan de ajuste y entrega contra el pueblo trabajador. Los gabinetes y secretarías ministeriales están poblados de gerentes y ex gerentes de las empresas que en aquellos años tenían directamente centros clandestinos de detención dentro de sus fábricas (como fue el “Quincho” de la Ford, el Tiro Federal de Campana lindante a la fá- brica SIDERCA del grupo Techint o en el Ingenio Ledesma de los Blaquier). 
Por todo esto creo que nos sobran motivos para marchar, para decir que no queremos ningún protocolo represivo, que queremos que nos paguen los salarios sin impuestos a las ganancias, que no queremos banderas con estrellas madres del Plan cóndor, que no es necesario la presencia un presidente imperialista, que está asesinando a los niños de Medio Oriente, que no queremos más desaparecidos en democracia, y que demos entidad a los desaparecidos en los 70.
No debemos quedarnos en la comodidad  casa o como si fuera un feriado de descanso o turismo, este 24 de marzo como todos los 24 de marzo desde hace 40 años son de luto pero también de memoria colectiva.
En esta fecha, como lo vengo haciendo todos los años, quiero dedicarle un párrafo especial a un sector esta vez a las mujeres desaparecidas (ya he hablado en los bebes nacidos en cautiverio, de los intelectuales y artistas en otras oportunidades); las mujeres constituyeron un 33% del total de los desaparecidos durante el período 1976-1983. Dentro del siniestro plan de las clases dominantes, los represores tenían objetivos específicos con las mujeres: “recuperarlas”, según su jerga, o desaparecerlas, incluyendo la apropiación de sus hijos e hijas. A la memoria de todas ellas y de las que hoy siguen buscando a sus hijos, nietos, esposos etc, a ellas mi respeto y admiración. 
Que la memoria colectiva también recuerde que el 2016 año del bicentenario de la declaración dela Independencia Argentina Buenos Aires se teñía del rojo, azul y se llenara de  estrellas , una metrópolis que se ha vulgarizado por semejante visita.

Hasta la victoria siempre.



Fuentes:
 //www.laizquierdadiario.com/James-Petras-EE-UU-apoyo-a-la-dictadura-con-propaganda-politica-diplomacia-y-medios

 http://www.laizquierdadiario.com/24M-apuntes-sobre-una-movilizacion-historica